Comida de trabajo ayer en Rocafort. La Forqueta está situada en la plaza mayor del pueblo en el número 5. Local de un tamaño mediano que ayer se encontraba organizado en cinco o seis mesas debido a que en estas fechas ya se está inmerso en las comidas navideñas. Local decorado de manera agradable y atención por parte del personal muy amable. Nos colocan en una mesa alargada para doce comensales con el espacio correcto entre nosotros quizás porque faltó una persona y nos permitió ‘expandirnos’ un poquito más. Platos, copas, cubiertos y mantelería correctos. Las copas muy agradables, aunque me fijé que algunas tenían alguna mella, eso sí, pequeña y no habían sido reemplazadas.
El menú ya estaba cerrado y nos sorprendieron con un milhojas de foie con bacalao y manzana confitada (muy rico), una ensalada verde de setas y torreznos (bien), luego queso de cabra en bolsita de hojaldre con mermelada de boniato, que estaba bueno, pero que era un poco denso, sobretodo al pensar que aún quedaba otro entrante, el plato principal y el postre. De todas maneras, no sobró. Para acabar los entrantes, disfrutamos de un champiñón rebozado con salsa tártara (muy bueno). Todo acompañado con pan de distintos tipos y muy rico.
Como plato principal, nos obsequiaron con un arroz meloso de bogavante que estaba más que bueno, raciones generosas que se agradecieron y que en nuestro sector aún nos atrevimos a repetir.
Todos los platos excepto el arroz se sirven al centro ‘para compartir’.
De postre, sirvieron un muy buen coulant de chocolate con helado sobre natillas que desapareció en poco tiempo. Aquí sí que hubiera preferido que el plato no fuera ‘para compartir’.
Para beber, los jefes escogieron. Después de la cervecita de rigor se abrieron un Riesling St. Urbans-Hof de 2008, que si bien el primer trago resultó que no se encontraba a la temperatura correcta, un poco caliente para mí, la cubitera hizo que remontara y acabó siendo muy agradable y muy equilibrado. De tintos se eligió un Nodus reserva de la familia (que no llegué a probar), un Tinto Pesquera (bueno) y un Pago de los Capellanes crianza creo que de 2006 (correcto). Aquí decayó el servicio, ya que se limita a descorchar y dejar la botella en la mesa, servicio de vino inexistente, me imagino que en estas fechas es un poco más complicado y sobretodo en mesas tan amplias.
Acabamos con café y un Dominio de la Vega reserva especial muy agradable.
Una sensación muy agradable durante toda la comida, donde fuimos atendidos muy profesionalmente, agradecer el trato prestado, un saludo y volveremos pronto.
La comida fue patrocinada así que no indico coste debido a que ni lo sé ni me *******.
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