Me hablaron mis padres de este sitio y me lo recomendaron para ir en plan económico. Fui un día entre semana con una amiga y me sorprendió; al principio, nada más entrar, da la sensación de ser una cafetería normal y corriente. Conforme uno se adentra se va encontrando más a gusto con la decoración y sencillez de los colores en las mesas, pero cuando más te sorprende este sitio es cuando te deleitas con sus platos.
Lo peor, es que me sirvió un camarero con ropa de calle sin cambiarse, lo que hace parecer que estás en un barucho, y sinceramente creo que si cuidan estos pequeños detalles y no se deja "comer" por la parte del bar, desde aquí le auguro un prometedor futuro cuando pase un añito más: un toque de distinción y elegancia lo lanzarán definitivamente.
La cocina en manos de Santi, así nos dijo que se llamaba el cocinero y dueño del local, ha pasado por la mejor escuela de España y así lo demuestran los sabores y terminaciones. La lástima es que todos los comienzos son muy duros, y a él le está costando darse a conocer.
Como un "enamorado" más del vino como nosotros, tratan con mucho mimo su servicio, temperatura y se esmeran por poner comentarios sobre algunos vinos en su carta.
¡¡Ánimo y a por todas!!
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.