Voy a hablar de mi primera visita a este local. Antes de nada quiero aclarar que sólo he ido a tapear, no he entrado a la zona de restaurante.
Iba con la ilusión de probar tapas de siempre con un plus de calidad, dado el tipo de establecimiento. Y mi decepción ha sido absoluta.
Os cuento:
Al principio, te sirven un cucurucho de cacaos y otro de aceitunas. Los cacaos, pasados. Las aceitunas, deliciosas, lo mejor de la comida. Con eso lo digo todo.
Hemos pedido cuatro tapas:
- Ensaladilla Rusa
- Calamar de playa a la plancha
- Croquetas de jamón ibérico
- Patatas (muy) bravas
Y dos cervezas para acompañar.
La ensaladilla rusa, en realidad no es tal, sino un mejunje a base de mayonesa y atún deshilado. La patata hay que buscarla con lupa. Yo he tomado un par de cucharadas y la he dejado. A mí mujer le ha gustado más, dice que aunque no se pareciera mucho a la ensaladilla rusa, estaba bien de sabor.
El calamar de playa. Ha llegado a la mesa más frío que templado. Bastante duro en su textura, y con un chorro de aceite de oliva barato (anda que no se nota cuando se usa un virgen extra) y un majado de ajo, perejil y... ¡almendra! Además de que el calamar era una castaña, me ha sorprendido el uso de las almendras, pues no aportaban sabor ninguno al conjunto. Mi pareja y yo nos hemos acordado al unísono del bendito calamar de playa que sirven en Casa Montaña. A años luz del de Oleo.
Las croquetas de jamón. Normales. Creo que ha sido la tapa que más me ha gustado. Bien de sabor, con un rebozado demasiado grueso, similar al de los trozos de pollo de KFC. Yo las hago mejor.
Las patatas bravas. La gran decepción (que ya es decir) de las cuatro tapas. Unos cuadraditos de patata mediocre, que parecían refritas (o al menos presentaban idéntica textura), oscuras y blandas, con una gota de salsa brava en su centro. En la salsa se apreciaba demasiado el sabor a ketchup con el que la han elaborado. Totalmente prescindibles.
Para acompañar, nos han sacado un panecillo redondo, que simulaba una coca de aceite. Bastante buena.
En total, 40 euros justos. No es excesivamente caro, pero sí está subido de precio. Casi 7.000 de las antiguas pesetas por 4 tapas (mediocres) y dos cañas.
Dada mi experiencia en la parte de tapas, no pienso ni acercarme por el restaurante. Y lo siento, porque era uno de los que tenía en mi lista de próximas visitas.
Resumiendo: precio alto, calidad mediocre, creatividad nula...
No volveré.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.