Staging ::: VER CORREOS

Genial Paco Ron

Visita in extremis a esta taberna ilustrada a la que mi parteneire y yo le teníamos echado el ojo hace tiempo. Sábado noche, 23:15h, sin reserva y con pocas esperanzas de encontrar hueco en la barra, intentamos la mayor. Comenzamos.

Ambiente:
El salón (parte inferior del local)estaba completo, con lo que encontramos acomodo en la taberna. Sala amplia, con una magnífica barra presidiendo (buen tamaño y bien surtida) y varias mesas altas diseminadas por todo el espacio. Bullicio aceptable y decoración sobria de corte clásico francamente elegante.

Comida:
- Aperitivo: mientras ojeamos la carta nos sirven unas sencillas patatas chips (de las buenas): fritas en aceite de oliva, crujientitas y nada grasientas. Bien para abrir boca. Un 6.

Raciones:
- Tigres con su concha comestible (x2): se sirve por una parte un mejillón al natural, de excelente factura y calibre, con una crema de yoghourt y menta y, por otra, una farsa de besamel, azafrán y mejillón coronada por la falsa concha -crujiente de tinta de calamar-. Riquísimo, sorprendente y muy bien pensado y ejecutado. Un 8.
- Croquetas de jamón: 8 croquetas de buen tamaño, crujientitas y rellenas de una besamel academicista -perfectamente cremosa y sazonada-. Dos problemas: excesivo sabor a frito, aunque no resultasen grasientas y escasos tropezones. Bien pero sin tirar cohetes. Un 6.
- Albóndigas de calamar: 6 albondiguillas de mar y montaña (ternera, cerdo y calamar troceado), estofadas en un caldo antológico (potencia medida al milímetro, intenso sabor a cefalópodo) y servidas con un flan de arroz blanco. Un platillo de los de toma pan y moja (como efectivamente hice). A Bea no le convenció demasiado pero a mi me entusiasmó. Un 8.
- Hojaldre de Jamón y Champiñón: un volován grande y bien hecho -hojaldre de nivel realizado con buena mantequilla- relleno de un salteado de buen jamón y champis; se sirve con una espuma caliente de Madeira. La elección de Bea tras su "tropezón" con las albondiguillas resulto de nuevo un gran acierto. Clasicismo renovado con criterio. Un 8.

No hubo postre en nuestra comanda pero si invitación dulce de la casa: chupito de granizado de naranja sanguina, refrescante y ligerito, muy apropiado para rematar el ágape.

El total pagado 58 euros (con 3 copas de un magnífico Ribeiro cuyo nombre no recuerdo y un par de Coca Colas). Se aplica el concepto de servicio de pan en la factura -no recuerdo la cantidad pero si que lo pagado compensaba (por calidad y cantidad)-.

Lo mejor: la propuesta gastronómica de la taberna, con platillos de autor servidos en un ambiente muy agradable e informal. El servicio, amable y didáctico y, por último, los precios (francamente comedidos para la zona del local).

Lo peor: nada que reseñar en este frente.

  1. #1

    EuSaenz

    Una de mis barras preferidas en Madrid, calidad siempre asegurada.

    Saludos,
    Eugenio.

  2. #2

    JaviValencia

    Como me gusta comer de manera informal en la taberna y disfrutar de un gran trato al vino. Por cierto, esas albóndigas de calamar bien merecen visitarlo ;-)

    Saludos

  3. #3

    G-M.

    Cuando no hay nada malo en el frente...
    Está todo dicho!

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