Lleva ya un tiempo dentro del grupo de los restaurantes de moda de Madrid, y no podíamos fallar por las buenas referencias desde verema.
Reservamos en el restaurante. Buena recepción con servicio de guardarropa. Amables en todo momento. Sala bastante pequeña con unas 8-10 mesas con espacio muy justo. Cuando se llenó demasiado bullicio. Ambiente con luz algo justa pero acogedor. Música ambiente que pasó inadvertida.
Carta no muy larga pero atractiva. No creo que se la pueda considerar de autor, pero se nota un chief con inquietudes. No camufla en absoluto la buena materia prima utilizada.
Además dos menús degustación a 50€ y 60€. La única diferencia es que en el segundo tienes dos entrantes más.
Cestita de panes variados.
Pedimos dos menús degustación y a la carta para el enano.
Aperitivos de la casa (para los tres):
- Anchoa con escalibada: Muy buena anchoa, nada salada y limpia, sobre una tostadita con pimientos y cebolla caramelizada.
- Sopa de marisco: Muy intensa de sabor y perfecta para abrir boca.
Menú desgustación corto (nos permitieron cambiar el pescado):
- Salpicón de bogavante: Muy bueno, nada aceitoso; pero es cierto que el bogavante va acompañado de bastante pulpo.
- Patatas a la importancia con almejas: Un pastel formado con rodajas de patatas rebozadas ligeramente, sobre una salsa verde bien ligada hecha de berberechos y almejas, para mojar y mojar. Lo acompañaban tres almejas sin más historia. Bien.
- Salmonete asado con ali-oli de sus hígados y emulsión de manzanilla: Excelente lomo de salmonete. Buen punto conseguido y rica la emulsión. Lo acompañaba, además, un crujiente hecho con la piel del salmonete; original y sabroso.
- Carrilleras guisadas, crema de patata y zanahoria escarchada: Ya empieza quizás a cansar la presencia de este plato en todas las cartas, pero debo decir que también aquí se consigue una carne muy melosa y gustosa. La crema de patatas suave.
- Pre-postre: Creo recordar que era un granizado de praliné de avellana; bastante malo por la presencia de molestos cristales de hielo. Además anodino.
- Postre (se hizo esperar más de 20 min): Una sopa de limón con unos sorbetes de melón, pomelo y jengibre. Regular.
Para el enano:
- Huevo con trufa y setas: Atractiva preparación con el huevo escalfado sobre una gelatina, pensamos que elaborada con trufa. Debajo un salteadito de setas.
- Entrecote con crema de patatas: El entrecot fileteado. Parecía haberse hecho asado al horno y luego ligeramente pasado por la plancha. Tierna y bien se sabor.
La carta de vinos no es muy, muy amplia, pero más que suficiente y versátil. Muy al día y con buenas presencias internacionales. Precios x 1.5. Pedimos San Román 2007 (35€ IVA inc.) servido perfecto de temperatura y buenas copas Riedle. Atentos a rellenar.
En la sobremesa, un té negro bien hecho (no de sobre). Pusieron muy buenas chuches como unas gominolas buenísimas de frambuesa y un pastelito-trufa de chocolate de intenso sabor, entre otros.
Precio total: 189.95€ (inc. IVA, pan y servicio a 3.75€, 2 botellas de agua grandes y un té negro a 2.95€)