Nueva visita al restaurante Conlaya (antes había probado el menú que ofrecen através de varias páginas webs y me gustó) esta vez para probar su menú degustación con maridaje.
El local tiene una pequeña y acogedora barra al entrar, bajas unas escalaeras para acceder al comedor, pequeño (unas 6-7 mesas creo recordar). Subes escaleras para llegar a los baños, muy limpios y modernos, y a un reservado que tiene buena pinta para comidas de negocios, etc.
El menú ofrecía los siguientes platos:
Un apertivo de crema de calabaza, riquísimo
Tosta de sardina ahumada sobre lecho de pimiento rojo - la sardina no es mi plato preferido pero no estaba mal.
Ensalada de cecina con queso de cabra y reducción de Pedro Ximenez - uno de los mejores platos de la noche, vaya combinación, excelente
Callos de bacalao cocinados de manera tradicional - plato contundente como pocos, muy bueno pero de sabor tan intenso que me cansaba al final
Sustituyeron un plato del menú, en vez de la crema de cocido nos pusieron unas alcachofas, tampoco un plato que me vuelve loco. Buena calidad.
Luego el pescado: corvina con crema de boletus y patata, con timbal de verduras. Excelente presentación y plato muy conseguido.
La carne: Entrecot sobre tosta con "mantequilla" de anchoa. Interesante combinación de sabores, carne deliciosa y en su punto, otro plato destacado.
Luego el primer postre: espuma de cafe con gelatinas. Sorprendentemente bueno, no cansaba.
Y el segundo postre, el famoso torrija de sobao con helado de sobao. Como dijo algún famoso, solo dos palabras: Im Presionante. En serio, buenísimo, a ese punto de la noche estaba que ya no podía mas y hice el esfuerzo de terminarlo por lo delicioso que era.
El maridaje de vinos bastante acertado, salvo el cava para empezar. Entiendo que hay gente que le gusta cenar con cava - no me encuentro entre ellos. A destacar el Valdesil (la primera vez que lo probé fue por recomendación del sommelier en Mugaritz), y en general el servicio del vino, muy bueno.
Cambio de cubertería entre cada plato, trato muy amable aunque solo hay dos camareros, pero con tan pocas meses sinceramente no les hace falta mas.
Quiero terminar por resaltar no solo la calidad del menú sino la cantidad. No terminamos llenos - la palabra es reventados. Creo que hay pocos sitios que te ofrecen tanto, literalmente, en un menú cerrado hoy en día.
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