Es difícil añadir mucho más a los comentarios que me preceden pero no se debe dejar de dar una opinión sobre todo cuando es buena.
Un local especialmente agradable con un trato profesional y eficiente , calidad de producto, buena presentación , bien preparado y con una estrella rutilante, el excelente steak tartare.
No repetiré sus excelencias, en nuestro caso pedimos además un punto más picante y lo maridamos con un Juan Gil 2010, un poderoso Jumilla que no deja indiferente. Nos encanto.
Añadiría dos comentarios, me gusto mucho su carta de vinos, algo subidos de precio para los tiempos que corren pero sobre todo interesante en cambio el servicio del vino me pareció claramente mejorable.
Las copas eran sólo correctas y no soy muy aficíonado a los adminículos que se ponen en la botella para servir el vino y evitar su goteo. También el relleno del vino me pareció excesivo aunque lo cuadraron correctamente con la salida de los platos. Es un tema de gustos.
En resumen:
Muy recomendable, sobre todo para los amantes del steak tartare al más puro estilo del Gastrónomo, un referente inolvidable.
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