Esta vez el steak, por lo que leo, no cumplió las expectativas como normalmente lo hace. Buen pretexto para volver... la próxima vez deberá estar a la altura ;-)
Saludos
Local sin cambios aparentes más allá de una nueva carta en la parte física pero manteniendo la cocina clásica que le caracteriza. Repartida en entrantes (bocados) individuales tales como anchoas, vieras, sardinas, variedad de croquetas y canelón de rabo de toro; otros entrantes para compartir, jamón, ensaladas, salmón, pulpo y también magret y cochinillo; con 3 tipos de arroces, una fideuá más, por encargo previo, paella y arroz de bogavante; los principales con pescados (lubina, rodaballo, rape) y carnes (steak, solomillo, chuletón); para finalizar postres con hasta 7 opciones. No son muchos platos, no hay grandes guiños a una cocina arriesgada, porque no es su liga. El local a menos del 50% de ocupación.
En la parte de vinos hay quizás más variedad, aún así con pocos vinos fuera de planteamientos clásicos. Por esta vez dejaremos ese maridaje clásico con Rolland Galarreta que aquí hemos mencionado en muchos casos y nos iremos a un vino para que dure toda la comida para los 4 comensales: 6ª elemento, un bobal de mucho cuerpo. Además pudimos degustar unas copas de Clotas una curiosa monastrell castellonense por gentileza de la propia bodega y amigos veremeros de la mesa cercana. El servicio del vino bien de inicio y un relleno esporádico para pasar al autoservicio.
Empezamos con algunas aguas con gas (Perrier), alguna cerveza, coca cola y un curioso fino Electric, más por la botella que por el vino. Unos palitos y unas aceitunas que hubieran agradecido un recipiente para los huesos; también un correcto aceite Ducado de Segorbe y una buena cesta de panes y rosquilletas a destacar.
Para comer y compartir al centro unos entrantes:
. jamón: buena ración de un jamón cortado a máquina y que desconozco por qué se merma la ración para sustituirla por un lomo embochado correcto.
. croqueta de jamón y taco de foie: gran tamaño, muy bien de sabor, perfecta fritura; el emplatado con un sombrerillo de foie no lo acabo de entender.
. anchoas del cantábrico: un par de lomos por persona presentadas con un par de tostas amplias y complementadas con un helado que me pareció de salazones muy curioso y bien elegido. Servido individualmente.
El principal fue un empate a dos entre el clásico steak y el arroz de rodaballo y ajos tiernos, desempatado con una ración extra a compartir por los carnívoros y tomado previo a la carne. A destacar:
. el arroz: un fondo marino correcto, un ligero lomo de pescado encima y casi ausencia total de ajos tiernos en presencia y sabor. Se solicitó ali oli para complementar, y le vino bien.
. carne: dado a probar de forma previa, la intensidad del picante que subimos medio punto y acertamos. La carne en exceso picada y le perjudica la textura, casi pasta y una decoloración del tono de carne que le hace perder en la parte visiual. Se acompañan de pan tostado.
Postre: se eligió solo una opción: el crêpe suzette. Preciosa preparación en sala quedando un plato contundente bien de sabor a naranja, algo pesado de azúcar y un poco demasiado denso en su salsa, casi un jarabe.
Unos cafés finales y agotar (sin acabar de conseguir) el vino. Despedida de amigos vecinos.
Esta vez el steak, por lo que leo, no cumplió las expectativas como normalmente lo hace. Buen pretexto para volver... la próxima vez deberá estar a la altura ;-)
Saludos
Raro, pero así fué.
Saludos
Me alegra haber coincidido con Juanjo y contigo. Un pena lo del steak, por cierto :-(
Muy agradable sorpresa...
Saludos
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