Coincido con Eduardo en la sensación de cierta decepción, dentro de una cocina de gran nivel. El menú algo desequilibrado y excesivo y el marco manifiestamente mejorable. Servicio atento y magníficas vajilla, cristalería y mantelería. No coincido en la valoración sobre el servicio del vino. Su bodega es asombrosa, sus cartas muy cuidadas y el vino se sirve con toda corrección, a perfecta temperatura y en muy buenas copas. Dificilmente se le puede negar un 5 en este apartado.
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