Salvo la elemental decoración con objetos del Medio Oriente (muchas shishas, tablas de backgamon y fotografias) y una comida preparada al estilo y con reminiscencias sirias, no existiría otra cuestión a comentar. Pero vamos a ello de todos modos.
Decoración ... al uso del tipo de platos que se venden, en un local rectangular sin gracia y bastante oscuro.-
La atención está a cargo de una sola persona que se ve desbordada cuando hay mas de tres mesas, lo que hace que el "tempo" entre plato y plato se alargue más de la cuenta, lo que demuestra falta de profesionalidad pues los platos son pequeños, de fácil factura y básicamente preelaborados.
Carta de vinos prácticamente inexistente y las restantes bebidas un pelin caras.-
Escasos platos en la carta, pequeños todos, y si bien llevan el nombre de sus originales, resultan deslucidos e impersonales, por lo que deduzco que al querer adaptarlos al paladar local, prácticamente los ha destruido. Esto último lo deduzco y es criterio del responsable de la cocina hacer esta adaptación o no.
Probamos un surtido de postres secos, que sí .... que eran eso, una masas dulces.-
Es desproporcionada la RCP, ya que 35€ por cabeza por lo servido, en un local del montón, con vajillería idem, nos pareció una exageración.-
No iria de nuevo, o cuanto menos, en los próximos ocho años ya que nos fuimos con sensación de fracaso.-
No lo recomendaría tampoco.-
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