Conseguimos una mesa para dos en una noche en la que no había luz en todo el pueblo. Muchísima gente esperando tener la misma suerte...
Nos recibe el maitre, y con un trato exquisito nos acomodan en un rincón del grandísimo local que acoge el Rest, por supuesto, repleto de gente.
Buen trato por parte de todo el personal.
optamos por el menu de noche: primero+ segundo+ postre, 28e
Buenos los primeros: olla aranesa y ensalada de queso de cabra
Pobres los segundos: bacalao con pimientos, totalmente fuera de su punto de cocción y muy aceitoso
Los postres, una degustación de sus especialidades, muy mediocre.
Carta de vinos corta y poco interesante.
Es raro, pero salimos con una sonrisa en la cara... viendo el esfuerzo de todo el equipo por atender a todos los que queríamos cenar allí, y siempre con una atención, repito, extraordinaria. Muy de agradecer.