Con la única referencia obtenida a través de "verema" nos decidimos por descubrir un nuevo restaurante con terraza en el que disfrutar, en compañía de amigos, de una agradable velada.
El acceso no está todo lo bien señalizado que un neófito de la zona desease, pero con interés y la referencia que aporta su web, "todos los caminos llevan a Roma".
Ya en La Jara, el lugar nos sorprendió gratamente, encontrando una amplia y confortable terraja alrededor de una piscina y un correcto hilo musical con el que crear la atmósfera propicia en la que ser sorprendidos por su recetas.
Comenzamos con una selección de entrantes formada por unas excelentes croquetas de pollo cocinadas en una suave bechamel aderezada con un elegante toque de aceite de trufa, un revuelto de morcilla perfectamente cocinado y unos crujientes de calabacín cuya textura y matices nos deleitaron. Francamente unos muy buenos aperitivos con los que dar entrada a unos entrecots de buey, bien cocinados, un solomillo ibérico, sin aspamientos y unas carrilleras correctamente aderezadas con hiervas aromáticas y perfectamente cocinadas. Éstas eclipsaron el resto de segundos platos comentados¡¡¡
Terminamos nuestra cena, con una selección de postres de los que resalto el sorbete de limón y albahaca.
Acompañamos la cena con una botella de Maduresa, renombrado vino valenciano. En esta ocasión no me llegó a sorprender como en sus orígenes, hace unos años.
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