Lo teníamos todo cronometrado pero el follón de Air France en París retrasó nuestro avión y lo lió todo, así que llegamos al restaurante Albala, pasadas las 16,30 h. pensábamos que nos quedábamos sin comer ya que la cocina estaba cerrada pero nos propusieron picar algo a base de productos fríos.
No conocíamos el restaurante que visitamos por recomendación del recepcionista del Hotel, (y mira que siempre digo que hay que mirar en Verema), y cuando voy a colgar el comentario pensando que habíamos descubierto la sopa de ajo, veo que se trata de uno de los más comentados y mejor valorados de Jerez en Verema.
Poco que añadir, especialmente tras el anterior comentario del amigo Eugenio que describe perfectamente el entorno, y a lo que tan solo añadiría un ¡olé! a la simpatía, profesionalidad y ganas de agradar del personal que nos atendió.
Así que tras hojear la Carta en busca de productos fríos, no decidimos por:
Para empezar una Ensaladilla de Marisco. O por el hambre que arrastrábamos, o lo rica que estaba un éxito total.
Mientras comíamos la ensaladilla iban cortando un par de 5 jotas. Espectacular, hay que ver el arte que tienen por aquí cortando el jamón.
Y terminamos con potente Recuerdos de Tragabuches. Un cremoso de foie con queso de cabra y manzana, un plato potente que me encantó.
Debido a la hora no tomamos Postre:
Para beber:
Un par de cervezas y un par de copas de Epilogo
La Cuenta:
Diez euros por esos platos de jamón, me ha parecido una RCP más que aceptable..
Resumiendo:
Nos gustó tanto que reservamos para cenar, pero tuvimos que anular ya que al comer tan tarde nos vimos incapaces de cenar a una hora prudencial. Una pena que en el resto de días por un motivo u otro no hemos podido repetir, y no me resigno a dejar de probar alguno de los platos de la carta y/o de la Pizarra de Sujerencias que pintan de maravilla.
Mirándolo por el lado bueno, eso supone un motivo más que suficiente para volver a Jerez.