Me encantó la decoración, muebles modernos,mucho espacio entre mesas,vistas impresionates a la muralla iluminada,pero cálido y acogedor, mezclando piedra y madera con nuevas tendencias y lámparas rojas. Manteles y servilletas muy cuidados, copas Riedel, por poner un pero, la cubertería algo gastada y usada, y un poco obsoleta.
Entrantes, navajas a la plancha, con una salsa-vinagreta de verduras deshidratadas deliciosa,parrillada de verduras algo deficiente,lo peor d ela cena, poco hecha,demasiada sal... De segundos,dos merluzas, francamente buenas, y un foie plancha con manzanzana, muy bueno. De postre espuna de cuajada con miel de naranjo,fino y rico. La carta de vinos es muy buena, el servicio atento aunque a veces de olvidad de llenarte la copa, aunque la recomendación del jefe de sala (Avan, Ribera del Duero)sólo me convenció a medias.
Me pareció un restaurante elegante, con una carta más que interesante (muy buenos pescados además de las excepcionales carnes de Ávila) y una estupenda decoración. Merece una visita.