Domingo, local lleno, la terraza no es utilizable ya que hace mucho frio.
El local está bien decorado y el servicio es diligente y rápido, y caray que sorpresa, hablan en catalán y todo.
Pedimos para compartir unos buñuelos de bacalao (excelentes, mira que son fáciles de hacer pero hacía mucho tiempo que no comía unos de tan bueno), berberechos a la plancha (muy buenos), y langostinos en tempura (muy buenos también).
De segundo, una paella de marisco (pelada en nuestro caso, lo preguntaron), buena, para mi le faltaba un poco de fuerza en el sabor pero era muy correcta.
Nos saltamos los postres y cafés, buenos con unos carquinyolis excelentes.
De beber, una botella de cava, Segura Viudas Brut Vintage, no estaba mal aunque lo mio no es el cava (le fallaba un poco la temperatura, un pelín caliente pero lo enfríamos).
A pesar de estar a tope las esperas no fueron largas, todo funcionó bien, el pan llegó recién calentito las dos veces justo en el momento de los platos.
Me invitaron y no sé lo que pagamos, pero la carta ví que todo está un pelín subido de precio, supongo que será la fama o la situación, la paella por ejemplo son 20 euros por persona, lo considero un pelín caro. Yo creo que salimos sobre los 50 eurillos pero repito, no ví la cuenta y no puedo asegurarlo.
De todas formas, para mi, recomendable aunque el próximo día optaré por un pescadito (que no eran baratos, unos 30-32 euros pero para probar...).
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