Tras la visita guiada del Lazareto de Mahón (recomendable) íbamos con la idea de un vermut en Can Vermut y luego comer de restaurante (arroz en Arjau), pero por sorpresa nos encontramos con que Can Vermut cerraba para comidas entre semana, con lo que pasamos a este vecino tras tener suerte y aparcar junto al local, así que nos liamos y acabamos comiendo aquí.
El local es básico en sus planteamientos, con unas buenas mesas a modo de terraza sobre la calle semipeatonal con vistas a la cala de entrada de barcos a la ciudad. Junto al calor pasado y a la amabilidad de la persona encargada (¿dueño?) nos sentamos con la necesidad de descanso y de hidratarse; bebimos un agua Viladrau sin gas grande de tacada y para la comida una cerveza (Alhambra) y una botella del incombustible (desde hace más de 60 años) vino frizzante Blanc Pescador (17€ ¡¡vaya sobreprecio!!) con las mismas uvas básicas del cava catalán pero menos burbujas.
Para comer compartimos todo entre los cuatro:
. aperitivo por cortesía de la casa: unas buenas aceitunas partidas y aliñadas.
. tosta de queso de Mahón: no puede faltar en esta ciudad el queso y aquí cumple bien con queso curado y pan tostado con tomate más unas decorativas uvas blancas sin pepitas.
. tosta de sobrasada de Menorca x 2: con pan tostado y muy buen producto que es lo que toca. Notable alto.
. boquerones fritos: algo menos tersos de lo deseable pero en buena fritura; trozos de tomate evitaron que hubiera más pescado. Bien.
. mejillones al vapor: buen tamaño de molusco y correcta preparación. Plato para no fallar.
. caracoles con cranca: caracoles de tierra con centollo que siendo un plato local, aunque cada elemento va por su lado, sorprende por su mar y montaña de producto. Curioso y correcto con buena salsa.
. alcachofas fritas: alcachofas de bote muy rebozadas y fritas; sobraba intensidad de rebozado que se comía toda la textura y sabor. No repetiríamos.
. manzana al horno: bien horneada con PX y acompaña helado de vainilla. Muy bien.
. tarta casera: como una cheescake de queso blanco, tipo Philadelphia, con higos y una cobertura de mermelada, creo recordar que de melocotón. Bien.
. helado trufo plus: pues eso, un helado para refrescar y volver a la infancia.
No hubo cafés aquí porque se planificaron para un receso de la visita a la ciudad que, tras comprar unos souvenirs (sobrasadas y quesos) en "Autentic Fet a Menorca" hicimos con café y una ensaimada (chocolate, crema tostada, cabello de ángel..) en el vecino "Horno del Santo Cristo"; de ahí al cielo.
alcachofas
boquerones
caracoles
mejillones
tosta queso
tosta sobrasada
En el paseo del puerto de Maó, separados del muelle por una carretera, abundan restaurantes de diversos tipos y precios. Sa Taverna des Port es un local de tapas caseras, elaboradas al momento y con la posibilidad de disfrutarlas en una mesa al exterior.
Pedimos pulpo a la gallega (correcto), calamares fritos (muy buenos, apenas rebozados) y boquerones fritos, también sabrosos.
Carta de vinos aceptable aunque con precios elevados. Pedimos un Castro de Lobarzán 2009 servido en cubitera y copas de batalla, a 14€ nada menos.
En definitiva, buena opción para una picada.
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