Restaurante popular con capacidad para atender a media Alava ya que consta de numerosas mesas distribuidas en dos amplisimos comedores. La oferta gastronómica es limitada y total y absolutamente tradicional. Mesas muy justitas en cuanto amplitud y las servilletas son de papel.
Comimos una Patatas a la Riojana que estaban excesivamente pastosas y con el tuberculo cortado en trozos gigantes y sin ningún tipo de cuidado ni esmero. Su presentación dañaba cualquier minima sensibilidad gastronómica.De gusto muy normalitas y para ser una de las especialidades de la casa, decepcionantes.
Las Pochas con chorizo, sabrosas, gustosas y con un buen estado de cocción. Las chuletillas de cordero se presentan en la mesa en una parrilla con unas brasas que enseguida se extinguieron. Correctas sin provocar admiración ni decepción. Ante la oferta de postres, opté por no tomar ninguno.
El servicio, atendido en nuestra visita por dos jovenes veinteañeros, muy amable y diligente.
En resumen, local sin inquietudes gastronómicas, más clásico que los clásicos y que puede ser una buena opción para salir de casa sin que la Visa tuerza el gesto.
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