En esta ocasión celebramos los cincuenta años de casados de los suegros, así que se eligió un menú más tradicional , rico embutido ibérico , espárragos dos salsas , pimiento rellenos con salsa de crustáceo , langostinos de calidad y muy ricos , bacalao al pil-pil y a la vizcaína y carilleras al vino tinto , de postre rica tarta de chocolate , regado con blanco nieva pie franco , una botellita de tentenublo , que lleve y algunos unos gin-tonic.
Valorare esta experiencia por ser distinta a las que estoy acostumbrado a tener , mas “gastronomicas” , pero quiero aprovechar para agradecer la colaboración de Soraya y de Beñat , en la velada que aconteció el siguiente sábado con mis amigos de la peña restauranteros , agradecer como siempre a Soraya lo bien que me trata a mi y a toda la gente con la que voy a comer a su casa , el despliegue , los vinos por debajo de coste , en una palabra agradecerla que siempre y desde que la conocí me hace pasar unas veladas gastronomicas soberbias , se habla muchas veces de los factores que hacen exitosa una buena velada , pues Soraya es el factor , para mi , mas importante en mi satisfacción y la de mi familia , cuando vamos al Jauregibarria y por supuesto , como no la cocina de Beñat , de todas formas me quedo con su faceta mas “gastronomica” , el bacalao no esta al nivel , en mi modesta y probablemente equivoca opinión , de la mayoría de sus platos principales , para mi sobresalientes .
También aprovecho para felicitar a Soraya por ser una de nuestras representantes en la final de nariz de oro, bueno es que ella es una chica oro, gracias por tus esfuerzos.
Lo dicho aquí valoro el día con la familia y ese menú, espero a todos esos vagos que estuvieron el sábado conmigo y todavía no han comentado nada.
Respecto a la relación calidad-precio, pago el suegro, pero por su cara de satisfacción, no muy habitual en el cuando paga, diría a voleo que fue muy buena.
Agradecer el cava, el servicio como siempre de diez y el tiempo que me dedico Beñat para organizar el menú de la quedada.
La Peña Gastronómica Los Restauranteros de la cual soy socio fundador celebraba su III Encuentro. Como somos personajes que admiramos tanto el buen comercio como el admirable bebercio, antes de pasarnos por Jaureguibarria (restaurante elegido) , realizamos una visita más cata en Bodegas Itsasmendi, que desde Vizcaya llevan unos cuantos años dignificando el txakoli. Uno de los socios, Garikoitz Ríos nos explicó de forma muy didáctica el planteamiento de viticultura, gestionando diferentes parcelas, estudiando al detalle la tierra en colaboración con diferentes instituciones, y apoyándose en la etapa más enológica en Ana Martín. De las diferentes añadas que catamos, me quedó con la de 2010 de Itsasmendi 7, y con la de 20009 de Vendimia tardía (vino dulce).
A continuación a Jaureguibarria, restaurante localizado en Amorebieta donde oficia desde 2007 Beñat Ormaetxea, formado en Leioa y que anteriormente pasó tanto por Martin Berasategui como por el Guggenheim de Bilbao. El restaurante está localizado en el caserío del mismo nombre, y desde sus amplios ventanales se divisa un parque botánico en el que pueden observarse diferentes árboles autóctonos.
Antes de empezar con el menú concertado, gustosas jildas, y queso idiazábal con nueces. Una forma elegante de decir Ongi Etorri.
Comenzamos con cigala en carpaccio con helado de vinagre de txakoli y piñones. En los platos que hay helado se debe tener muy en cuenta la temperatura de éste como el frío se exceda como fue el caso, puede llegar a provocar cierto desequilibrio. El crustáceo algo falto de lo que debería ser su sabor original.
También en una línea menos clásica, se presenta la gamba macerada en yuzu, con jugo de vaina y crema helado de queso. Propuesta donde los tres ingredientes bailan cada uno por su lado, y no pegados. Cuando se mezclan en boca predomina el toque ahumado del queso, cuando entendemos que deberían ser los crustáceos. Desde nuestro punto de vista sobraría esa crema helada, ya que el jugo de vaina si que resulta suave.
Gambas; vainas, queso_red.Nos movemos ahora en los siguientes platos hacia una propuesta más tradicional, dando el pistoletazo de salida con unas verduras del tiempo sobre puré de patata y jugo de carne. Destacan por el punto aldente de todas ellas que mantienen intacto su sabor original, el puré aporta untuosidad al conjunto y el jugo rotundidad en la paleta sápida que esta vez sí que tiene recorrido desde la suavidad de las verduras hasta la profundidad de la carne. Muy bueno.
Siguiendo por esa línea, pasamos al huevo de caserío con crema de hongos. Producto y punto en el primer ingrediente, la crema en nuestro paladar tenía un punto de exceso de sal. Ahora que estamos en pura estación micológica, creo que es preferible en estos platos presentar las setas en su textura original.
En el mismo camino de contundencia, la papada ibérica sobre crema de patata y aceite de oliva. Puro tocino entreverado que por sí solo ya es un derechazo de grasa y sabor. Melosa, de adecuada textura. El plato se redondearía con algún ingrediente que balanceara la potencia del cerdo, aportando cierto desengrase.
Como no podía ser de otra forma estando en Vizcaya, tomamos como plato de pescado bacalao en degustación, que se presenta tanto a la vizcaína como al pilpil. Nos resultó más agradable al pilpil, aunque también con un ligero punto de salado. Puede que fuera una cuestión de ir probando sucesivamente las dos salsas. A la vizcaína, le faltaba algo más de potencia proveniente del choricero. Mejorable.
Para finalizar la parte salada de esta bacanal, una chuleta de ganado mayor con patatas y pimientos asados. Una verdadera pasada, sabor, punto. Para no ser un asador, sorprende muy gratamente la textura de la carne. Para ello se marca a la plancha, se trocea para acabarla posteriormente durante dos minutos al horno; lo cual aporta un punto de temperatura uniforme muy importante . En esta ocasión un magnífico producto (www.trasacar.es) y un excepcional tratamiento dan un resultado sobresaliente. Para recordar.
Comenzamos los postres con un salteado de arándanos con helado de arroz con leche. Los frutos rojos se presentan caramelizados restándolos potencial acidez, y combinan correctamente con el helado, destacando por encima del mismo.
Para finalizar la torrija de pan brioche con crema helada de nuez , la cual ya abordamos bastante llenos. Últimamente estamos encontrando la torrija en bastantes cartas y menús degustación, normalmente acompañada de diversos helados; lo cual a veces nos resulta algo monótono. La torrija resulta esponjosa, y la caramelización de la parte superior de la superficie le da una textura crujiente agradable. La crema de nuez encaja perfectamente, rememorando a esa combinación de pan y frutos secos.
Los nueve platos descritos han sido maridados por los siguientes vinos: Txakoli Señorío de Otxaran 2012, Imperial Gramona Gran Reserva 2007, Godello Pezas da Portela 2010 , Bai Gorri garnacha 2009, y para finalizar un Itsasmendi Uretzi 2010 (vendimia tardía). Destacaría tanto el cava como el godello.
Desde aquí, un agradecimiento especial a Oscar, un jatorra de Bilbao que disfruta de la gastronomía, y es compañero de andanzas gastronómicas por la organización de esta comida.
Para ver el post completo http://www.complicidadgastronomica.es/?p=2845
Siguiendo con el maravilloso programa que había diseñado nuestro anfitrión en Bilbao para la tercera quedada de la Peña Los Restauranteros, nos desplazamos hasta la localidad de Amorebieta para comer en el restaurante. Se trata de un caserío de gran tamaño situado en un bello entorno (parque del árbol), rodeado de grandes parques y explanadas verdes. El interior, es moderno y confortable a la par que elegante y funcional. En el salón que nos ubicaron, dos enormes ventanales regalan al comensal unas preciosas vistas al paisaje típicamente norteño embellecido aún más en esta ocasión por el día típicamente otoñal que se nos quedó. Mobiliario, mantelería, vajilla y demás de buena calidad.
El menú estaba previamente seleccionado por Óscar y se compuso de un pequeño aperitivo, cinco entrantes, plato de pescado, de carne y sendos postres:
- Aperitivo: sobre la mesa nos encontramos unos platos al centro con una especie de pintxo o “banderilla” montada con piparras, anchoas y aceitunas. Estaban aliñadas con una vinagreta de ajo y perejil. Buen producto en el elemento principal y un condimento para comer pan y más pan, muy bueno, por cierto y de tres variedades diferentes (trigo, maíz y centeno).
- Carpaccio de Cigala con helado de vinagre de txacolí: Plato elegante más que sabroso. El helado original y sorprendente. La cigala un poco falta de sabor. El plato se culminaba con unos ricos piñones (lo mejorcito).
- Gamba macerada con yuzu, jugo de vainas y crema helada de queso: Probé cada uno de estos tres elementos por separado: ricos y sorprendentes (la presencia del yuzu en el marisco, la finura de la crema, la potencia del helado…). Al combinarlos entre sí la presencia del queso predominaba sobre todo lo demás y el plato resultante perdía un poco su encanto.
- Verduras del tiempo salteadas sobre puré de patata y jugo de carne: Uno de los grandes platos del festín: pimiento, coliflor, zanahoria, tomate, judía… en punto perfecto y perfecta armonía con la delicadeza del meloso de patata y la intensidad de un fondo de carne excelente. Olé.
- Huevo de caserío con crema de hongos: Deliciosa la crema de fondo en textura, presencia, sabor y temperatura y huevo en su justo punto de cocción.
- Papada de cerdo con crema de patata: Nuevamente destacaría la delicadeza y sabor de la crema de patata. La papada melosa en su mayoría y crujiente en su cobertura. Uno de los platos que más me gustó, sin duda.
- Bacalao en dos presentaciones (vizcaína y pilpil): Me gustó mucho más el segundo. El primero (en la ración que me tocó a mí) estaba un poco pasado de punto y un pelín salado. El del pilpil, sin embargo en su justo punto de cocción y de salinidad.
- Chuleta de buey asada: Se sirvieron varias txuletas trinchadas al centro de la mesa con unas patatas fritas caseras deliciosas. Sabor intenso de la carne y punto perfecto de parrilla.
- Arándanos con helado de arroz con leche: buenos frutos rojos carentes de la acidez que presentan en muchas ocasiones y buena fusión con el helado propuesto. El caldo infusionado de los frutos rojos y el helado estaba de rechupete.
- Torrija con crema helada de nueces: una de las mejores torrijas que he probado. Textura totalmente esponjosa menos un crujiente caramelizado que la corona que aporta un extra de dulzor perfecto para rematar la comida.
Acompañamos la comida con diferentes vinos y tomamos varias botellas de cada uno de ellos: Txakoli Señorío de Otxaran 2012 (agradable bienvenida y buen maridaje con los mariscos iniciales), Cava Imperial Gramona Gran Reserva 2007 (garantía de éxito), Pezas de Portela 2010 (Godello de extraordinaria calidad que ya pedí el día anterior en el Azurmendi), Bai Gorri Garnacha 2009 (potente tinto ideal para acompañar la chuleta) y un refrescante y original Itsasmendi Urezti 2010 que maridó a la perfección con los postres. Mención especial merece el cafetito que me tomé para cerrar el festín: una delicia.
Servicio de sala extraordinario con Soraya como maestra de ceremonias cual miembro de nuestra familia fuese, dispuesta a que todos en la mesa nos sintiésemos como en casa y bien acompañada por el resto de personal. Tuvimos la ocasión de saludar y felicitar a Beñat, joven cocinero que ha sabido estructurar perfectamente su trabajo sobre la base de un buen producto (marisco, setas, pescado, carne…) dándole el justo toque de modernidad para que el resultante sea una cocina “apta para todos los públicos”, condición fundamental para poder echar para adelante en un tiempo tan convulso.
Respecto a la RCP diré lo mismo que comenté en el Zárate. Valorando mi paso por el restaurante en esta jornada y olvidándome de si en otras circunstancias resultaría más caro o más barato, he de calificar con un 10 forzosamente porqué la longevidad del menú y la maravillosa selección de vinos me parece que así lo merecen. Y, del mismo modo que en el comentario del Zárate, me veo en la obligación y, además, tengo el placer de felicitar a Oscar por su elección de restaurante y por las gestiones pertinentes y al equipo del Gauregibarria por la fenomenal acogida y atención en una jornada memorable.
Volviendo a casa de pasar unos días por Francia y acercándose la hora de comer, decidimos parar a comer en este restaurante del que siempre nos ha hablado muy bien el amigo Oscar.
Se trata de una especie de caserío situado en las afueras de Amorebieta, rodeado de parques y jardines, dispone de un gran aparcamiento.
Tras tomar una caña en la terraza y que la cría jugara un rato en los columpios, pasamos al comedor, dividido este en varias estancias, nos ubican en una especie de reservado con enormes ventanales, donde disfrutar de las vistas.
Las mesas son de gran tamaño, muy bien vestidas, vajilla y cubertería de calidad y copas adecuadas.
Servicio muy atento y simpático y por lo que comentaron, buenos amigos de Oscar.
Para comer, optamos por el menú Jauregi a 33€+IVA:
- Aperitivo, una pequeña croqueta.
- Foie-gras en taco con manzana asada al romero y caramelo de mostaza, se acompañaba de panecillos de pasas y naranja, un clásico para untar pan y no parar.
- Huevo de caserío con espuma caliente de ibéricos, huevo elaborado a 60ºC durante una hora, otro clásico que no falla y que está terrible de bueno.
- Merluza en salsa verde con almejas, seguimos con los clásicos, punto perfecto tanto del pescado como de las almejas y la salsa muy fina, en este punto ya no se cuanto pan me había zampado de tanto mojar.
- Codillo ibérico lacado, presentado en forma de lingote, con su jugo bien concentrado y una especie de puré de patata muy fino, carne muy melosa y llena de sabor con un puntito crujiente por fuera.
- Frutos rojos en infusión con helado de arroz con leche, sin duda el plato mas flojo, si bien la idea es buena, la ejecución no tanto, la cantidad de caldo respecto al helado era desproporcionada, literalmente la bola flotaba en el caldo de frutos rojos.
Para la cría un huevo frito con patatas a 10€, pelín caro.
En cuanto al vino, disponen de una carta que si bien no es muy amplia si que se pueden encontrar cosas interesantes y los precios están bastante ajustados, en este caso elegimos un Pezas da Portela 2010 a 21,50€, presentado en camisa refrigerada y con servicio de descorche, prueba y rellenado de las copas.
Terminamos con par de cafés y a seguir ruta.
En noviembre creo que tendremos la oportunidad de probar su menú mas largo y creativo.
Me ha encantado lo que he encontrado en este restaurante y he disfrutado al máximo tras dos años, de su evolución y consolidación. Personalidad en la cocina, fidelidad al producto, contundencia, cratividad, delicadeza, todo ello concentrado en su menú Berria por 60 euros. Tres excelentes entrantes, novedosos, con texturas integradas, armoniosas, provocadores, distintos y que ricos. Sobresaliente carpccio de cigala con helado de vinagre, sorprendente navaja, que deja paso a su base de cebolleta. Magnífico y de nuevo ingeniosamente rico atún sobre base de centollo y su caldo, nuevo, hacía tiempo que no me veía sorprendido en tal medidada por un segundo de pescado. Postre de chocolate blanco con sorbete de menta y después un gran macarrón de frutos rojos y pistacho. Una gozada de cocina, en un buen espacio y mejor entorno, con un servicio, amable , rápido y atento, con el cliente. Vinos, bien , no muchos , per bien servidos y a excelents precios. Para ir , desde luego
Caigo en el mismo error , y es que cuelo mi segundo restaurante favorito en el puesto 101, sin guardar las fechas, restaurante que junto con el anterior , hicieron , que pese a conocer ,ya, muchos y buenos restaurantes , me animase a colgar , sus valoraciones , en verema , estos dos sitios , me empujaron , a pegaros las chapas , que de vez en cuando os pego , así que no les cogais manía .
Pese a que en mi anterior valoración, había, alguna sombra, un día regular, lo tiene cualquiera, y son muchas mis visitas, así que un solo día regulin , no es de tener en cuenta , me refiero a alguna cosilla de cocina , porque la sala , siempre esta magníficamente llevada por Soraya , parte , mas que importante , de una estupenda velada , por otra parte esta Beñat , que cada día me sorprende con una mejor y mas técnica cocina , esta vez , ya me conocéis , como los malos toreros , siempre ando retirándome y poniéndome a dieta , les comente a mis amigos del Jauregibarria , que era la despedida , en una temporada , que me sorprendiesen , y jode.. , si me sorprendieron, acaba reventado, pero contento, con mis platos preferidos, me obsequiaron con nuevas creaciones, tanto unas como otras a un altísimo nivel de técnica y producto.
Respecto a los vinos, Soraya como siempre me llevo por donde quiso y como siempre acierta, pues la dejo, que para eso es una sumiller superior y yo un ignorante, como siempre te hace muy agradable la estancia, también había una chica, en practicas , muy agradable .
Aquí os dejo el menú:
Aperitivo…
Croquetas de zancarrón(melosas y sabrosas)
Sopa de pescado (sabor)
….
Lingote de foie-gras con orejones avainillados (y unos panes, súper especiados , que dieron un sabor muy exótico al plato)
Urezti vendimia tardía 2008 (vino dulce de la bodega itxasmendi)
Cigala en Carpaccio, piñones helados con vinagre de Orduña, micro vegetal(este plato me tiene loco, es de lo mejor)
Itsasmendi 2011
Gamba macerada en yuzu, crema de vaina y refrescante de queso cremoso(aquí a la gamba , le puso un helado de queso, salado , con la gamba , simplemente macerada , fue , para mi , otro hallazgo , como el carpaccio de cigala
Oiz 2011
Huevo Euskal Oiloa con consomé ligado de atún seco(otra sorpresa , sabroso a rabiar)
Oriol Rosell 2009
Verduras asadas al carbón(las mejores que siempre he comido)
Oriol Rosell 2009
Ijada de bonito del norte con cama trufada de cebolleta(toma otra maravilla, sabroso, untuosos , maravilloso)
Gessami 2011
Cochinillo confitado con tosta (otra novedad, sin tanta grasa, como te suelen poner, pero súper meloso)
Marques De Vitoria 2008
Carrillera De cerdo con crema de patata (deliciosa)
Marques De Vitoria 2008
Los postres…
Salteado de arándanos ecológicos con crema helada de chocolate (aquí, diré que a mi me pusieron, a petición propia, el mismo helado de queso que el de las gambas, simplemente sublime, la combinación con los arandanos macerados en san frangelico , con el helado de queso , salado , fue una maravilla y tubo mucho que ver , el hecho de que los arandanos , eran espectaculares)
Chocolate púro cuajado con crema helada de intxaursaltsa(rico)
Tarta de queso en degustación(no pude , con todos los trozos , eso si los cene a la noche)
Vi de glass gewürztraminer 2011 ( han cambiado el vi de gel , por el glass, problemas con los alemanes)
Lo dicho una velada magnifica, una cocina magnifica y una compañía magnifica, como despedida, o no, me tome varios gin-tonic , las dos botanic , que no me convencieron mucho y acabe con uno de bull-dog .Los gin a 8€ , bien , los menús a 55€ , por supuesto yo no tengo la culpa de que me quieran tanto , pues había algún plato de mas y con la bebida , lo mismo , todo el vino ,20€, y bebí mucho, lo dicho una opción muy recomendable , desde siempre .
Elegí este sitio para una celebración por las buenas críticas que había leido. Ya que se trataba de una celebración elegimos el menú gastronómico (55€ + IVA). Se resume en una palabra: sorpresa por la decepción. Yendo paso a paso:
1. Ensalada de bogavante con su tartaré de manzana verde y vinagreta de Módena: de lo mejor de la comida, sabroso.
2. Carpaccio de Cigalas, piñones helados con vinagre de Orduña, micro vegetales y huevas de trucha: aquí el chef se arriesga con una combinación extravagante metiendo un helado a unas cigalas y con un resultado dudoso, poco satisfactorio. Mi mujer lo dejó.
3. Huevo Euskal Oiloa a baja temperatura en guiso de pochas: sencillamente insípido
4. Lubina asada a la plancha, con puré de hinojo y caldo ligado de pimiento morrón: lo mejor junto a la ensalada de bogavante. El punto de la lubina, perfecto, se comía hasta la piel. Y la salsa acompañando perfectamente. Notable.
5. Ciervo en lomo asado al momento con puré de patata limón: suspenso. Seguro que estaba asado al momento, pero se le requemó. La parte superficial sabía a quemado. Y el puré de patata, incomprensible. Exceso de limón.
6. Piña en sorbete, con gele de perejil y galleta de mazapán: probad a mezclar piña con perejil. Otra combinación arriesgada que fracasa.
7. Chocolate púro cuajado con crema de naranja: precisamente lo mejor es lo que no viene en el titulo, un helado creo que de nueces. Bastante bueno el helado, a pesar de ser el tercero del menú, un poco excesivo. Pero el chocolate suspende, se pasa de pureza. Mi mujer adora el chocolate y éste no lo quiso.
No se cómo serán los otros menús, pero éste es claramente un desatino. Y más teniendo en cuenta el precio.
Atención correcta y entorno agradable.
Tras haber leido las críticas anteriores tan favorables, he de decir que me esperaba algo más de este local. Bien es cierto que se trata de un buen restaurante, pero sinceramente creo que está un peldaño (o dos) por debajo de los grandes del País Vasco.
Pedimos el menú gastronómico, en el que encontramos tanto platos excelentes como otros que nos dejaron indiferentes. Me explico:
- Crema de porrusalda: servida de aperitivo, no fue un buen comienzo, pues estaba bastante insípida.
- Carpaccio de Cigalas, piñones helados con vinagre de Orduña, micro vegetales y huevas de trucha: un plato lleno de contrastes que a todos nos pareció lo mejor de la comida
- Lomo de Atún rojo marinado con espuma de wasabi, yuzu y shiso: buena preparación, pero el atún mostraba un punto algo reseco
- Kokotxas de merluza con cama de alga y concentrado de crustáceos: aunque en el menú figuraba la ostra como elemento principal, nos sirvieron kokotxas al no disponer ese día de ellas. Como resultado de ello, nos encontramos con un plato sin mucho sentido. Las kokotxas estaba muy buenas, así como todo lo demás, pero la puesta en escena conjunta carecía de armonía.
- Begi haundi asado al momento en sopa de senderuelas: excelente producto, con un punto de presentación del calamar perfecto, pleno de sabor, acompañado de una agradable sopa de senderuelas. Sin embargo, las huevas de trucha, que también llevaba, creo que sobraban.
- Pieza de presa del país del Quercus asada con crema vainillada de
orejones: la carne apenas tenía sabor, siendo el plato que menos nos gustó.
- Sopa dulce de perejil con helado de piña: refrescante, atrevido y original. Buen postre.
- Salteado de arándanos ecológicos con crema helada de chocolate blanco y ron: se trata de un buen postre, aunque creo que en el menú hubiera sido mejor poner uno caliente en vez de dos en los que intervienen helados. Por cierto, este elemento (las cremas heladas) creo que tienen demasiado protagonismo en el menú, pues aparecen también en otros de los platos anteriormente mencionados. Con las huevas de pescado ocurre algo parecido, pues están presentes en al menos tres platos, si mal no recuerdo
- Torrija caramelizada de pan de brioche con sorbete de mandarina: este postre lo pedimos fuera de menú (soy fanático de la torrija, hasta el punto de que me gustan incluso las mediocres). La de este restaurante merece los mejores calificativos.
Respecto al apartado del vino, cuentan con una carta reducida y centrada en los riojas. Eso sí, disponen de buena representación de vinos de postres por copas y los precios son, en algunos casos, casi de bodega. Tomamos una botella de Itsasmendi Nº7 2009 (16€) y otra de Trasnocho 2005 (58€), servidas en copas adecuadas y a temperatura correcta.
En resumen, se trata de un buen restaurante, al que sin duda volveremos, pero en mi modesta opinión tiene todavía algo de campo de mejora.
Como ya sabéis algunos, este restaurante, junto con el Maralba, próxima, primera estrella michelín de Albacete, si la guía quiere, son mis dos restaurantes preferidos, y siempre que puedo los recomiendo , por ese motivo nos juntamos para celebrar el cumple de mi niña .
Tanto en uno como en otro, la cocina es de producto y creativa, me encantan, tanto Beñat como fran, son para mi, dos artistas, la sala esta maravillosamente llevada por Cristina en el caso del Maralba y por Soraya en el caso del jauregibarria, en los dos me siento como en casa y en los dos me tratan como un rey, además de tener unos precios
de los de agradecer .
Dicho esto diré que en todas las familias cuecen habas, en esta ocasión, Beñat, como siempre me obsequio con nuevas creaciones , como siempre muy bien argumentadas y combinadas con acierto , ensalada de bogavante ,kokotxas de merluza con txangurro ( centollo) , Alubias con gamba de Huelva , además del carpaccio de cigalas y las verduras a la plancha ,ambos platos , se los pedí , pues los dos me encantan , además begihandi ( Chipirón ) a la plancha con una salsa de cebolla dulce y fondo de carne , estupenda combinación , la lubina , muy rica también , tres postres, a mi siempre me sorprende con alguna cosilla, también a un nivel muy alto .
Es aquí donde me doy cuenta de lo importante que es el equipo de cocina de un restaurante, y lo importante, que es ser mas polivalente , y no especializarse solo en una cosa , o mejor dicho aunque te especialices , no dejar de controlar el resto de facetas o tener gente para suplir bien a gente .
Tras notar ciertas imperfecciones que comentare a continuación, cosa que, en todas las veces que he ido , y son muchas , no había notado , pues siempre han estado de diez , me entere de que faltaban dos cocineros , el de la partida de entrantes y el de la carne , cosa que me tranquilizo , pues pensé que algo no iba bien , bueno algo no fue bien, pero tenia su motivo , que no es justificable , pero he aquí , lo de que un mal día lo tiene cualquiera , el carpaccio estaba demasiado grueso , para mi , y respecto a otras ocasiones , dándole una textura, para mi que no soy de cosas crudas , mas bien desagradable , las Kokotxas y el txangurro estaban saladísimos , el pastel que acompaño a un estupendo solomillo , pastel de patata , beacon y queso , estaba pasado por la plancha , pero demasiado , al punto de dar un amargor, desagradable , y es una pena pues cuando le quitabas lo requemado, estaba rico.
Hay veces que se ve un comentario negativo, entre varios positivos, y nos echamos las manos a la cabeza, y a veces ni los creemos, y otras como me ha pasado a mi, en mas de una ocasión, nos mueve la curiosidad, y conoces el restaurante y comes maravillosamente y de paso en tu valoración, dejas claro que no es acertada la valoración negativa del otro , eso me ha pasado con Casa Marcial de Asturias , luego también me ha pasado al revés , que, como fatal en un sitio como el rincón de Antonio en Zamora y me critican porque hay alguien que le encanta , y puede ser que en esta ocasión, el rincón de Antonio tuviese un mal día .
Ahora lo veo de otra manera y es que si yo hubiese visto una critica hacia mi restaurante preferido, seguro que no lo hubiese llevado bien, por lo que entiendo que debo de ser mas condescendiente y mas objetivo con lo que leo, el que comió mal en casa marcial, pudiera ser que le tocase el mal día y a mi no, y lo del rincón de Antonio, me toco a mi el mal día, no todo pueden ser claros, a veces hay oscuros.
Dicho esto diré que salí igual de encantado que el resto de las veces , después de charlar tranquilamente con Beñat , y comentarle ,lo que os comento a vosotros , pues me gusta ser claro para alabar y para criticar, de todas maneras insisto en que el concepto de los nuevos platos , así como la ejecución de la mayoría son de diez , quitando esos pequeños defectillos, que tienen su saber porque y que han sido puntuales, ya os comento que nunca me había pasado, para beber un quinta apolonia a casi 17€ y una copa de tinto,para el rico solomillo, para mi niña unos macarrones con tomate y unas croquetas riquísimas y además de invitarla a comer , la trajeron un pastelito de chocolate con cinco velas , ya digo como en casa o mejor.
No lo puntuó porque siempre salgo de diez , incluso en esta ocasión , eso sí, sino conociese el sitio y lo bien que lo hacen , y el motivo por lo que no salio tan bien esta vez , lo dicho reconozco que no seria muy positiva mi valoración , con lo que tendré mas cuidado a partir de ahora en criticar algo solo basado en una única experiencia .
chipiron
Alubias y gamba
Ensalada de bogavante
No puedo empezar esta crónica de otra manera que no sea dándole las gracias a Oscar, porque por él y por sus comentarios en Verema pude descubrir este restaurante y disfrutar de la maravillosa comida que se ejecuta en esta casa.
Acudimos desde Vitoria llenos de expectativas para disfrutar de este local ubicado en un precioso caserío que aúna clasicismo exterior con modernidad interior. Sin lujos innecesarios consigue un ambiente fantástico y sofisticado, marco perfecto para lo que allí se cuece, a lo cual también contribuye el paraje natural en el que se encuentra, rodeado de árboles que confieren al lugar un carácter bucólico muy adecuado para el disfrute de los cinco sentidos.
Idéntico criterio que el arquitectónico sigue la cocina que se oferta en la carta, en la que conviven tentadoras propuestas clásicas junto con una concienzuda cocina de autor muy estudiada y milimétricamente ejecutada por otro portento de los fogones, remarco lo de ‘’otro’’, porque significa eso; que no es el único, y es que en éste lugar descubrimos las virtudes de un chef con los pies en la tierra y la cabeza en el firmamento gastronómico, perteneciente a esa ornada de virtuosos jóvenes cocineros adiestrados para hacer las delicias de los paladares más exigentes.
Entrando en lo que se refiere a lo gastronómico, oferta varios menús, y además las preparaciones de la carta, una carta pensada en dos tiempos, el primero para el que busca el placer mas directo, comer sin reflexionar, disfrutar con el pecado de la gula, y el segundo para quien quiera inmiscuirse en la gastro-meditación, yo como soy de los segundos nos decidimos por el menú gastronómico, de lo cual no me arrepiento en absoluto, ahora bien advierto que visto el nivel del ejecutor el restaurante es totalmente apto para todos los públicos. Combina exquisitas preparaciones de tintes clásicos trasformadas con acierto de forma artesana, con otras más arriesgadas, mas impactantes, mas divertidas y originales pero igualmente rigurosas que las primeras.
Sentados en aquel lugar percibimos una cocina marcada por un claro estilo, el de la sencillez, la sencillez perfecta, huyendo de envoltorios, de adornos, de artificios barrocos que buscan mas el impacto y la sorpresa que el sabor, una cocina seria y reflexiva de puntos exactos, de alta escuela, de matices suaves y ligeros, sin creaciones histriónicas, nada contundente y mas bien sutil, me atrevería a definir el menú incluso como cosmopolita, alejado del chovinismo pero sin renunciar al terruño. Nos mostró un estilo muy personal que me encanto, y que lejos de disfrazar desnuda el producto principal ante el comensal ofreciéndolo de forma natural.
Ya entrando en faena, somos acomodados en una de las mesas que se encuentra perfectamente vestida, a nuestra derecha un ventanal que ocupa prácticamente la totalidad de la pared por el cual se divisa la belleza de la naturaleza que nos rodea, la sala amplia, luminosa, elegante y en armonía con el entorno, con este buen inicio nos explican los distintos menús, y tras nuestra acertada elección comienza el espectáculo.
Nos presenta sus credenciales con una crema de bogavante, esto empieza bien, receta clásica en la que el cocinero demuestra su sólida base técnica, untuosa, refinada y bien aderezada, hacia las veces de carta de presentación, demostrando así el dominio de la técnica, de la alta cocina clásica de origen galo, cimiento imprescindible para la ejecución de una buena cocina de autor. Una de esas recetas dignas de esos restaurantes burgueses que ya solo se prodigan en las capitales en los que la escuela francesa pervive mostrándose en todo su esplendor, como si el paso de los años no le hubiese afectado.
El cocinero perfila la preparación, la somete a lifting y utilizando la nata con tacañería y el bogavante con generosidad ofrece un refinado zumo blanco del crustáceo al comensal que lo sitúa de un agradable guantazo en faena, dejándolo expectante para los siguientes pases.
Mientras comentamos lo acertado del entrante, llega el primer plato, carpaccio de cigalas, piñones, helado de vinagre, microvegetales y huevas de trucha. Que difícil es buscar acompañante a un marisco tan sutil sin acabar con tan delicado manjar en el intento, lo consigue vistiéndolo, que no disfrazando, con un helado de vinagre y piñones que le venia como anillo al dedo, acompañamiento ad hoc, pareja ideal para un plato minimalista y magnifico, viaje por el mediterráneo con el aroma de sus árboles y el sabor de sus costas.
Sin lugar a dudas lo mejor de una comida de nivel altísimo, pero en la que destacaría este plato por la originalidad, las diferencias de temperatura, su juego de texturas casi sexual y la excelente calidad de la materia prima (lo cual será un denominador común durante el transcurso de la velada), tratada con intachable respeto, en mi próxima visita lo pediré ex profeso. La acidez fría del helado, su textura aterciopelada y el inconfundible sabor del fruto del pino, aportándole su grasa, conseguían el matrimonio perfecto, con la que hace gala de un sentido de las proporciones digno de los grandes maestros. Parafraseando a la omnipresente guía roja; un plato de nivel excepcional que justifica el viaje, y por lo tanto merecedor de tres macarrones, si tres, tres macarrones tres, que se diría en el argot taurino.
Seguimos disfrutando de los productos del mar con otra composición de tendencia japónica, cosmopolita, como ya he comentado anteriormente, en la que al igual que en la anterior el protagonista del plato se presenta prácticamente sin tratar, ligeramente aderezado, un plato muy bello lleno de cromático colorido en el que juega inteligentemente con las texturas, otra preparación arriesgada y perspicaz, audaz.
Hablamos de un lomo de atún rojo marinado, y acompañado de wasabi en espuma, yuzu y shiso trasformados en tallarines, huevas de pez volador de dos tipos, amarillas (con un punto picante) y negras, y algún ingrediente mas que no recuerdo presentado en forma de tierra comestible.
Preparación trendy ejecutada con maestría, receta barroca en la que un buen número de ingredientes se combinan entre si modificando su textura pero no su sabor, formando una glamurosa composición de inspiración oriental y resuelta con elegante maestría, todo al mas puro estilo Berasategui, varias recetas en un solo plato para conseguir una única preparación armoniosa, equilibrada, ensalzando el ingrediente principal y mimándolo con aderezos, pinceladas y sutiles contrastes de texturas y sabores, como si de un lienzo cubista se tratase.
Para seguir el festín nos agasaja con una Ostra crocante con cama de algas y concentrado de crustáceos, quizás el plato mas ‘’flojo’’ entendido dentro de un nivel impecable, bajo mi punto de vista de aficionado el crocante de la ostra no termina de desempeñar totalmente su crujiente función, además me dio la sensación de que con éste el molusco pierde en parte su jugosidad y su textura carnosa tan característica, que sin embargo en crudo se muestra sin tapujos, en definitiva una preparación sabrosa pero no a la altura del resto de platos, este último aspecto creo que es fácilmente subsanable teniendo en cuenta el talento del inventor, ya que el conjunto en si era suculento y muy marino.
El molusco se disponía en el fondo de un plato sopero, de lecho las algas, y el impecable caldo de crustáceos concentrado y ligero a la vez, el plato es decorado con una pincelada de puré de chirivía con función estética y gustativa cuya presencia no es casual o simplemente ornamental, ya que le aporta un rompedor toque dulce en otra preparación llena de ingeniosa originalidad.
Ahora toca un repaso de gastronomía localista, en la que la simplicidad elegante es la protagonista de éste mar y montaña, tradicional en parte y de resolución sobresaliente. Solo dos ingredientes, tratados y combinados con rigor académico, un calamar y una crema aterciopelada de senderuelas sirven para su lucimiento personal y regocijo del comensal.
El cefalopodo (begi haundi), con un peculiar corte que le confiere una forma cilíndrica en el plato, y con su carne marcada en rejilla para facilitar el asado, se presenta con unos sutiles toques ahumados, su cocción es perfecta, muy tierno y con el caramelizado ideal que acentúa su sabor. Como pareja, la sopa de setas, de senderuelas concretamente, esta variedad es especialmente idónea para este uso, carecen de carnosidad pero van sobradas de sabor, y así la sopa-crema amplificaba su cualidad más exquisita acompañando a la perfección al otro ingrediente, cediendo su aroma a bosque húmedo y tierra, con lo que el calamar parecía mas cazado que pescado.
Mientras comentamos la magnitud de la comida, el avispado chef sigue a lo suyo presentando en la mesa otro divino tesoro, pensado para saciar los instintos más carnívoros.
Esta vez se trata de una pieza de presa del país del Quercus asada con crema vainillada de orejones, un taco de carne sometida al asado en brasas y acompañada de su propio jugo y de un hilo de crema de orejones, aromatizada con vainilla. Se percibe un perfecto dominio del fuego, la presa estaba más que tierna, y con su ahumado justo y necesario conseguía un agradable sabor potenciado por la crema de orejones, golosa y untuosa.
Otra preparación de tintes clásicos, de las que requieren buen dominio de la situación para ejecutarla a ese nivel.
Todo ello lo regamos con un Rioja muy acertado y a la temperatura adecuada que con la eficacia del servicio nunca falto en la copa, también con agua para poder con todo.
Después de este festín pasamos al apartado dulce, pudimos degustar tres preparaciones exquisitas (una detalle de la casa lo cual desde aquí agradezco), donde destacaremos la primera de ellas por la originalidad de los ingredientes y lo arriesgado de la combinación, una traca final que te termina de enganchar.
Empezamos con una sopa dulce de perejil con helado de piña, un gelatinoso caldo verde es dispuesto en un bol en forma de gota, su sabor es dulce, pero a la vez tiene un marcado aroma a perejil, ingrediente inusual en un postre, es agradable, refrescante y ligera y casa a la perfección con el delicado helado de piña, meloso y tropical. Un gran postre a la altura de la comida.
Seguimos con otra golosina más clásica en repostería, salteado de arándanos ecológicos con crema helada de chocolate blanco y ron, combinación segura de ejecución soberbia, todo sabía a lo que era, menos sorprendente y muy adecuada para paladares golosos como el mío.
El detalle de la casa fue una torrija con helado de mandarina, pero menuda torrija, chorreante, preñada de jugo, explotaba en la boca inundándola de su meloso contenido, de las mejores que he probado, el helado en su línea.
Después de esto hasta aquí llega el banquete, que unido al lugar y al servicio afable, cercano y atento, hicieron que saliéramos con una sonrisa en la boca y ganas de volver cuanto antes. Degustamos un menú lleno de producto a un precio de saldo, en el que demuestra que no es un cocinero de tendencias, que no domina un solo estilo, sino muchos y que sabe lo que hace demostrando una madurez profesional aplastante.
Bajo mi punto de vista, y sin lugar a dudas, merecedor del neumático galardón, otro de esos lugares olvidados por el pope galo, esperemos que dentro de dos meses se acuerden de ellos porque desde luego se lo merecen.
El cocinero te acompaña de su mano a la calidez de la costa blanca, a la belleza de los bosques vascos, al lejano oriente, al país vecino, te pasea por el mar cantábrico y te deja de nuevo en el bello lugar al que llegaste, eso si estupefacto y sorprendido por la maravillosa experiencia, y todo ello sin billete, sin pagar peajes, sin moverte de la mesa, y entrando en un terreno más frívolo a un precio de saldo, de ahí el titulo de esta crónica, el viaje estático, que a mi manera de entender creo que resume lo que nos encontramos en este caserío que sin lugar a dudas recomiendo encarecidamente.
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