Vinimos a Victor recomendados nada menos que por las hermana Reixac, propietarias y cocineras del famoso Hispania de Caldetes, en Arenys de Mar, Barcelona. Allá estuvimos hace 2 años y al preguntarnos de dónde éramos nos dijeron que lo visitásemos. Curiosamente, a pesar de vivir a 300 metros del restaurante Victor nunca habíamos estado en el.
El ambiente es "de diario" apto para una comida de trabajo, de celebración o de gala o "por que sí". Mesas cómodas, bien vestidas, sillas muy correctas. La vajilla normalita. Las copas, también normalitas.
La carta de vinos es amplia y a todo nivel. Nos tomamos un Torres Fransola 2008 con unos marisquitos bastante buenos (cigalas buenas y gambas buenas de Málaga) y un Tondonia Reserva de 2001 con los platos fuertes. La segunda botella tenía cierto aroma a corcho y nos fué rápidamente cambiada sin dudas ni arabescos por otra que estuvo a plena satisfacción. La merluza vino muy bien presentada con unas almejas del cantábrico y espárragos verdes en un punto excelente. Alguien tomó Bogavante con arroz y no lo aplaudió por percibir que el crustáceo era de criadero auqeue el punto del arroz era perfecto y no se dejaron un granito. El pato a la naranja estaba magníficamente condimentado aunque un puntito seco, con una ración más que abundante. Mi Urta al horno estuva bastante bien. El triunfo absoluto lo obtuvo el tocino de cielo hecho en la casa que fué el mejor de cuantos probé hasta ahora.
Los camareros eran atentos, amables, profesionales y el servicio del vino muy correcto. Las copas eran aceptables.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.