De vacaciones por la muy recomendable región de la Provenza nos detuvimos a cenar un lluvioso sábado de otoño en este restaurante catalogado como Bib Gourmand en la guía roja.
En general fue una experiencia discreta, tirando a floja. Se trata de un restaurante tranquilo, sobrio, que posiblemente gane en verano con mesas en las terrazas bajo las parras. Los salones interiores están funcionalmente decorados pero sin transmitir ninguna calidez. En general, lo hallamos desangelado.
El gran fallo proviene a mi modo de ver de una carta cortísima. Sólo hay dos opciones. Un menú a 26 € que para la ocasió consistía en terrina de puerros con almejas y una vinagreta de balsámicos que fue servida fría (¿?),de segundo pluma de cerdo ibérico con legumbres (correcto sin más) y de postre queso de cabra caliente con tomate confitado. Insisto, correcto, pero nada más.
La otra opción es menú de 34 € con dos entrantes, dos segundos y dos postres. Me incliné por un primero de foie gras con pan tostado de pasas y confitura de higos y un segundo de filete de dorada con ratatouille. El postre fue un parfait de frutos rojos. Todo muy normalito.
Lo mejor de la noche fue el vino: un Domaine Monardière 2006 (A.O.C Vacqueyras) servido a una excelente temperatura.
En fin, supongo que para la parroquia local debe ser un restaurante donde se come a un precio muy ajustado una comida más que correcta. No fue el caso de la noche que nos ocupó.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.