La cocina excesivamente lenta. Empezamos con un aperitivo a las 14,30 y acababamos el postre y los cafés a las 17,45 horas. Partíamos de que, por ser primero de enero, no había carta, sólo seis menús elaborados, y en todos había arroces, con lo que parece que empezaban a elaborarse en el momento de entregar la comanda en cocina. Esto obligaba a estirar los entrantes en el tiempo de presentación a la mesa, de tal modo que algunos llegaban fríos o tibios.
Por lo demás ninguna pega. La calidad y elaboración de los alimentos, buena, y la atención del personal muy buena, casi extraordinaria.
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