Palomeque era la apuesta fija en la quiniela antes de salir de Valencia. Así pues, previa reserva el día anterior, nos presentamos cinco buenos amigos con la satisfacción de haber concluido el trabajo para el que nos habíamos desplazado a Zaragoza.
El local está más que bien descrito con anterioridad. A tope de aforo, fuimos ubicados en un rinconcito pegado a la cristalera y comenzamos a echarle un vistazo a la carta.
El jefe de sala nos caló a la primera y se prestó al pulcro mercadeo durante la confección de la comanda. Que si un ajuste del tamaño de las raciones por aquí, que si un consejo acerca de la cantidad de platos solicitados por allá, que si varios vinos diferentes por acullá… todo para intentar satisfacer al comensal y poder probar cuantas más elaboraciones sea posible. Cuando percibo esos detalles sin rastro de camelo intuyo que la experiencia va a ser buena… vaya si lo fue.
Así quedó el tema:
Carpaccio de Tomate con Langostinos y Jamón Ibérico. Toma de contacto con un plato sin misterio donde lo que debe abundar es la buena materia prima tal como era el caso y además sin atisbo de escatimar. Encaje.
Migas con Huevo Poché y Foie. Combinación y ejecución para llorar de alegría. Escaso bagaje en migas el mío pero puedo decir que son las mejores que he probado en mi vida hasta el momento. Clímax precoz.
Cogote de Merluza. Buena pieza hecha al horno de manera tradicional con un resultado espectacular. Fresca, de excelente calidad y sabor que se acompañaba de patatas, cebolla y pimiento rojo. Engalanado.
Longaniza de Graus con Setas. Por fin la probé!! Buen especiado el del embutido que estaba relleno de trompetillas siendo escoltada en el plato por calabacín, cebolla y pimientos. Grande.
Tacos de Solomillo al Ajillo. Carne de ternura extrema y sorprendente jugosidad bien manejada en cocina. Unos pimientos rojos muy finos y unas patatitas como guarnición. Regocijo.
Surtido de Quesos. Pudimos degustar uno madurado de cabra de Radiquero, un curado de leche cruda de oveja de Villanúa (Huesca) y uno de pasta blanda elaborado con leche cruda de oveja que ahora no recuerdo su procedencia. Tremendos.
Íbamos aviados con lo servido pero lo a gustito que nos sentíamos hizo que pidiéramos algo dulce para rematar, siendo sorprendidos con un rico Sorbete de Mojito,una golosa Tarta de Chocolate y otra de Hojaldre con Frutas y Crema para terminar el festival.
Y para beber… pues poniéndonos en sus manos con la premisa de probar varios vinos, esta fue la selección:
Les Domaniers 2013 Côtes de Provence
Telescópico MMXIII IGP Valdejalón
Morlanda Blanc 2013 D.O.Q. Priorat
Covela 2004 Tinto Colheita Seleccionada Minho
Firé de Pegalaz 2008 V.T. Ribera del Gállego – Cinco Villas
Palo Cortado Tradición VORS D.O. Jerez
Anayón Vino de Licor D.O. Cariñena
Todos ellos con perfecta explicación acerca de sus características y procedencia así como descorchados en nuestra presencia excepto las dos últimas botellas y siendo servido en buenas copas.
También bebimos agua y cerramos con un correcto café.
En resumen, experiencia más que grata donde disfrutamos… pero de verdad. Cocina honesta de corte clásico y anclajes tradicionales que maneja buen producto siendo ejecutado con dominio y experiencia. Mención destacable para el servicio de sala volcado con el cliente. Un acierto seguro.