Correcto Joaquín. Soy de Zaragoza. Y efectivamente Marly y Vitorinos no pertenecen a la misma zona. Me había equivocado con el Marpy. X una letra se me ha escapado, jeje
Aunque la idea era ir de tapas por Zaragoza, acabando en el tubo, la parada en Palomeque se dilató y probamos cuatro tapas y tres vinos, por eso sólo comentaré este local, del que tengo una muestra más representativa de lo que aquí se cuece.
Local de corte clásico con un ambiente encantador, acogedor, de esos restaurantes en los que, a pesar de estar hasta los topes, tienes una sensación de tranquilidad y sosiego.
La cosa fue de tapas, así que empezamos con una salmuera, típica tapa de la zona que consiste en una anchoa en salmuera a la que se le añade vinagre. En este caso la tapa está mucho más elaborada y sale con hielo pilé, una tosta de pan con tomate y vermut con Campari.
Migas, que aquí las hacen con foie, aportando la parte grasa con el hígado de pato en vez de con el tocino o sebo. El resultado es de órdago.
La longaniza de Graus es un must en este local, así que no pudimos desperdiciar la ocasión. ¡Que longaniza más rica!
Acabamos con una tosta de bacalao ahumado, sencilla pero de buena calidad.
La selección de vinos es una maravilla, sobre todo porque te abren cualquier cosa para tomarlo por copas. Además el dueño del local se volcó en nosotros, un profesional de la hostelería de esos que ya no se ven, amante de su trabajo y del vino, lo que le hace transmitir esa pasión al cliente.
Sin duda, se tiene que visitar antes de ir al tubo.
El precio no es orientativo porque pedimos vino por copas y sólo picoteamos, aunque al final cayeran cuatro tapas y algún que otro vino.
Correcto Joaquín. Soy de Zaragoza. Y efectivamente Marly y Vitorinos no pertenecen a la misma zona. Me había equivocado con el Marpy. X una letra se me ha escapado, jeje
Me gusta cómo lo tienes todo controlado.
Efectivamente, fuiste diciéndome dónde estaba bien pero que no se podía todo.
Dos apuntes:
El pic-nic cerrado, que hubiera sido otro más. Me quedé con las ganas
El guardia civil de El Lince, que fue fortuito, bien mereció la pena. ¡Cómo me gustan los vinagres! Y más con ese punto picante.
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