Alta taberna de corte tradicional, en el que predomina una buena materia prima, con recetas de toda la vida, en el que lo más habitual es tirar de platos al centro de mesa. Dispone de barra en la que poder tomar una cerveza con un pincho o ración. Absolutamente imprescindible reservar con mínimo una semana de antelación (de tratarse un sábado a medio día o un viernes noche), ya que el local es bastante reducido.
Muy bien situada, en pleno centro de la ciudad en una calle peatonal cercana al Coso y al Pº de la independencia, en verano se puede disfrutar de la terraza, en invierno, en el interior, frio no se pasa, ya que debido al aprovechamiento del lugar, la sala se convierte prácticamente en 3 mesas corridas, de 10 a 12 comensales cada una, en la que si te descuidas, le coges el pan a la mesa de al lado, aparte dispone de 3 mesas altas para unas 5-6 personas, que sin duda es la mejor opción, ya que dispones de más sitio para maniobrar.
El servicio fantástico, acostumbrados a las estrecheces, se adaptan aun más si cabe, en el caso de encontrarse con carritos de niños, además de adaptarse y adaptar los platos a los errores a la hora de pedir del cliente (como fue mi caso), como es habitual en estos casos, se trata de un servicio cordial y cercano, aunque sin licencias.
Carta de vinos (y vinos fuera de carta) notable para este tipo de restauración, y cuando digo notable, me refiero a que es posible encontrarte desde una oferta regional razonable, hasta vinos emblemáticos como Pingus o Contador, pasando por una oferta de vinos foráneos (y no sólo champagnes) que ya les gustaría a muchos restaurantes de primer nivel de la ciudad. Precio razonable, ronda entre los 6 y los 8 € en los vinos de gama media, aunque puedes encontrar algunos con mejor precio, en nuestro caso 16 € de un Reino de los Mallos FB (14-15 en tienda) y 18€ de un Tres de 3000 de Aylés de un precio similar fuera de restaurante. Servidos correctamente, en copas de calidad razonable.
La carta pues lo dicho, bastante extensa (me he quedado con las ganas de probar una docena de platos más), sin excesivas licencias creativas. Pedimos al centro, para 5 personas: Maraña de bonito 12 €, aunque esperaba otra cosa estaba buena, se trataba de una ensalada de escarola, bonito y tomate (12 €), unos chipirones a la plancha acompañados de patatas y pimientos de padrón (muy buenos) por 18 €, quizás aquí un poco excedido el precio, un rissotto con setas, servido de forma muy original, y que resulta muy recomendable (12 €), unos huevos rotos con foie (11,50 €), bien de cantidad de foie, y sin sorpresas como es de esperar en un plato así, y para rematar la comida, también a compartir, unos tacos de solomillo (19,5€), de muy buen producto, y unas sublimes manitas de cerdo a la riojana para rematar la comida en todo lo alto, posiblemente de las mejores manitas al estilo tradicional que haya comido (10 €), sin deshuesar, como diox manda en estos sitios. Postres a base de surtidos (tienne carta, pero ni nos molestamos, directamente lo pedimos), aunque el nuestro flojeó y era diferente del resto, posiblemente por ser de los últimos en pedirlos justo antes del descanso semanal, a razón de 5€ por surtido. Con 7 platos comimos 5, con lo que las raciones son pensadas para compartir, cambiando los platos de todos en cada uno de los centros. También está la opción de compartir algún primero y rematar con un segundo cada uno ya que disponen de platos para tal menester, a base de carnes y pescados varios, aunque es lo más corto en oferta.
Además de lo dicho, 5 de pan a 90 cts, 3 carajillos a 2,85, cortado a 1,5 €, infusión a 1,96 €, un chupito de Cardhu a 2,45€ y dos minipacharanes con hielo a 2,65 €, disponen de una buena oferta de ginebras, para un total de 182,50 €.
Posiblemente de los mejores de Zaragoza en su estilo, amenazo con volver.