Local situado en la calle Tetuán concretamente en el mismo número que su nombre indica. Travesía típica de la restauración santanderina que contiene a míticos restaurantes como el Marucho, ó el Asador de Aranda.
Lleno a rebosar un sábado 27 de Julio en plenas fiestas de Santander. Diríamos que es lo normal.
En cocina está Alvaro Obregón, cocinero forjado en fogones de restaurantes como El cenador de Amos, El Serbal, El Solar de Puebla, Martin Berasategui y Las Rejas entre otros. Cocinero de treinta y un años con amplia experiencia, y que durante unos meses gestionó la cocina del cerrado El Solar de Puebla que tuvo una estrella Michelin.
Recepción y servicio algo desorganizado, más que nada creemos por el lleno del local, y el número de personas en sala.
Nos decantamos por el menú degustación con un precio comedido de 27 € y que contiene dos entrantes, pescado, carne y un postre.
Comenzamos con un aperitivo consistente en un escabeche de bocarte. Bocado muy local que igual debería estar un poco más frío. Nos pareció correcto.
El primer entrante era una ensalada de txangurro y pulpo. El nombre prometía, no así el plato que estaba conformado con una parte del centollo que no era la más adecuada para el conjunto. Sabor extremadamente fuerte que no correspondía con la idea que tenemos de ese preparado del centollo. Empezábamos con una sombra.
El siguiente plato setas con verduras, diferentes setas con diversas verduras como zanahoria, espárrago verde, calabacín. Buen conjunto colorista, clásico, aunque igual le faltaba la presencia de alguna seta más especial.
Como platos principales el pescado fue una merluza emparrillada que venía acompañada de chipirones y vinagreta de tomate. Está muy claro que la vinagreta de tomate le va muy bien a la merluza, ya lo hemos probado en otros restaurantes con acierto. Muy buena ejecución y producto, empezamos a ascender.
A continuación cochinillo a baja temperatura. Personalmente tenía un poco de respeto cenar cochinillo, pero nos han insistido en que nos iba a gustar. Así ha sido, piel crujiente, carne tremendamente jugosa, ésta se desunía casi sola. Servido el puerco con una cama de repollo de cara desengrasar el conjunto que hemos de decir que le venía bastante bien. Conjunto que merece mucho la pena.
Como final, una crema de chocolate blanco, manzana y fruta de la pasión. Buena combinación de ingredientes, refrescante, y ligera. Como mejora encontramos la crema demasiado líquida.
Para beber un As Sortes 2007 a 33€. Se trajo algo falto de temperatura, le faltaba frío. Se compensa con cubitera. Como hemos comentado servicio algo carente de recursos para gestionar correctamente a todos los comensales.
Luces en los platos principales: merluza, y sobre todo cochinillo. Medias luces en las setas y en la crema de manzana. Y sombras en la ensalada de txangurro y pulpo que se debe revisar desde nuestro humilde punto de vista.
Para ver buenas fotos sobre alguno de los platos, visita http://www.complicidadgastronomica.es/2012/07/restaurante-puerta-23-luces-y-sombras/
Craticuli, una cocina bien ejecutada. Diría que sin sorpresa, pero tampoco buscábamos eso. Estamos hablando de un menú de 27€, lo que si nos dejó unas sombras fue esa ensalada comentada.
Pero es un lugar al que se puede ir, aunque yo intentaría ir entre semana ó a la hora de comer para evitar llenos.
Tengo claro lo de los 27 € pero en un menu asi la dinamica a seguir es la del cochinillo, un producto relativamente economico pero tratado con tecnica de alta escuela, de alta cocina, criterio que parecen no cumplir el resto de preparaciones.
Saludos.
Yo el cochinillo lo he probado en otras ocasiones y es espectacular, muy rico. Si leeis el comentario anterior coincidimos en algunos aspectos, cocina sencilla, pero con la que esta cayendo el servicio se resiente algo, pero el precio del menu es muy bueno.
El cochinillo lo mejor....sin duda Juan..., la merluza emparrillada también muy buena..mucho mejor los principales que los entrantes. Sobre el servicio tiene amplio espectro de mejora.
La ultima vez eramos apenas tres mesas y solo una persona nos atendió a todos, pero como ibamos sin prisa y eso pues no es tan preocupante. Tambien he de decir que este sitio me cae simpatico y creo que al menos merece la pena una visita, los vinos no estan muy gravados y el sitio es tranquilo para algo de sobremesa.
Como he comentado en el post, se puede y debe volver; pero un día con algo menos de ajetreo.
Si es que te vienes en plenas fiestas!
El 18 nos vemos no?
Estoy en ello, lo intentaré..
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