Hemos ido 5 o 6 veces, y no nos ha defraudado nunca. Anoche , local lleno , llegamos alas 10y cuarto y nos atendieron enseguida entre plato y plato no hubo paradas , cosa que yo siempro agradezco, a lo que vamos ,tomamos ensalada de codorniz y manzana ,bien aliñada quizas un poco caliente. Bonito con mahonesa, buen sabor, coca de caballa con titaina , pequeña pero exquisita. tostodita de pisto y queso de cabra, y otra de setas con jamon tambien pequeñas pero valian 3euros,y pan de cristal con dos anchoas. De postre helados de chocolate y mantecado con galletitas partidas De beber varias estrella galicia. Muy fresquitas, total 49 euros volveremos
la comida esta buena pero poca cantidad y caro 4 roscas pequeñas con tomate,cada una mas pequeña que media de pan bimmbo 1,20 x4 4,80 seguimos plato rectangular pequeño con aprox 150 g presa iberica 14 e pulpo al ast la racion es una pata de pulpo como el dedo de gruesa y larga unos 15 cm 14 eur ,la vevida cara y los postres poca variedad y caros.Bueno las dos parejas con agua,infusiones,2 postres,1 copa de vino,el servicio de pan mas 2 picadas mas pequeñas 110 euros,salimos con hambre y no somos grandes comedores,para los tiempos que corren es excesivo y estamos acostumbrados a ir a restaurantes de mas cache con comida mas suculenta y algunos incluso mejor precio
Ultimamente frecuento bastante este local, no suelen fallar, se nota que estan cogiendo rodaje y cada vez amplian las propuestas, de todos los de esta linea este me encanta, intercambian propuestas mas clasicas con algunas mas sorprendentes. Tienen un menu de tapas 18€ que es muy completo, pero os contare la ultima cena que realmente me encanto.
Arrancamos con unos matrimonios con pan de cristal, excelente anchoa y boqueron.
Tartare de Tonyina que para mi lo bordan, trozos de atun bien aliñados y reconocibles.
Coca D'oli con caballa marinada, el punto de la caballa es lo interesante, esta realmente tierna y sabrosa.
Pulpo a l'ast con salsa romescu, uno de los pulpos mas tiernos que que he probado nunca y la salsa romescu espectacular, este plato es adictivo.
Vieira con panceta iberica y huevas, curiosa conbinacion, correcto.
Y terminamos con un plato fuera de carta que nos encanto, regaña con torta de la serena y presa iberica, concontundente en sabor, muy muy rico.
Los postres son sencillos pero CASEROS y bien ejecutados.
Coulant y un biscuit con piñones caramelizados que estaba realmente goloso.
Acompañamos la cena primero con una botella de Chablis que no recuerdo el nombre y un vino tinto que nos ofrcieron fuera de carta que nos encanto, 30 Copelos un ribeiro tinto que nos sorprendio, diferente, fresco y herbaceo.
Muy buen cafe, terminamos con una copita de Verdil de gel que me encanta.
Es uno de mis fijos.
Sin cocina y buena preparacion (5º gama) esto es lo que podemos esperar de Tonyina , para mi un nuevo restautante en la zona de Aragon, que por desgracia cada vez esta mas vacia de clientes teniendo en cuenta que hablamos de un sabado por la noche y sin reservar.
Menu con sardina ahumadas, cada vez se veran mas en todos los locales, estas tenian un buen lomo; crema catalana de foie ( algo pobre)las guarricas de mi tierra , normalmente se llamana chistorra(lo mejor de todo); tostayina de salmony de postre piña asada con vainilla, cerveza estrella y cafe.
Eramos dos y quitando las sardinas que nos pusieron dos uds, el resto fue un plato de cada, la cuenta 35.50€
Me gusto mas la idea que el resultado, no esta mal pero hay mucho que mejorar a mi pobre entender, el tiempo lo dira, hablando con ellos me quedo con las ganas deprobar el menu al mediodia que parece que vale la pena.
Guiados por las críticas veremeras,nos aventuramos a conocer este nuevo local..y no nos defraudó.Servicio amable y voluntarioso.Como éramos un grupo de once amigos,nos prepararon....
-sardina ahumada,rica.
-pan de cristal con tomate,buena.
-lata de bonito,correcta.
-calamar relleno de morcilla;sin duda,la tapa más floja ya que el calamar estaba algo duro.
-tartar de atún con wasabi;el mejor de todos...muy bueno.
-dos tostanynas:de queso de acbra,puerros...y de sobrasada,miel y polen.Correctas.
-De postre,panacota con maracuyá,y coulant de chocolate...muy ricos.
De bebercio,cervezas,Estrecho 2008 y un verdejo del que no recuerdo su nombre;y,cafés.
No es mala la propuesta que ofrecen,aunque deben mejorar algunos aspectos,como el ritmo de los platos y el servicio del vino.
Tenía pendiente escribir una reseña sobre este restaurante, que no Bar.
Sólo puedo opinar de las comidas y del menú ( 10 €) que preparan al medio día, para darle un sobresaliente.
En menú se basa en un entrante ligero con un toque especial, una tosta de segundo y un platillo más contundente, carne pescado, pasta... elaborado pero consistente como plato fuerte.
Una de sus virtudes es el ofrecer una materia prima de nivel con un añadido de imaginación sin caer en la ñoñez que tanto ha abundado.
Terminan con un postre sencillo, helado con algún detalle.
Tiene una carta de vinos corta pero suficiente, Beryna p.e., algunos cavas, un recomendable Privat y un buen café.
Ayer comimos tres compañeros y acompañamos el menú con un cava bien servido. El trato es amable, interesados siempre por como has comida y un entorno original y agradable, sobre todo en la parte de fuera.
Sin duda hay que probarlo.
Cenamos tres personas, y no hubo nada que estuviese mal, el pan de cristal muy crujiente, las empanadillas caseras y las tostas deliciosas, aunque lo que más me gustó fue el frasco con patata, huevo y trufa. El servicio muy atento. Cena correcta y relación calidad-precio muy buena.
Local original situado junto a la avenida de Aragón.
Tienen una oferta original de menu a mediodía nosotros tomamos:
Ensalada de tomate asado y pesto.
Tosta de lomo, estaba muy buena.
Brocheta de langostinos y fideos.
De postre leche merengada.
Todos los platos con una muy buena presentación y algunos de ellos con originales mezclas de sabores.
Personalmente me ha gustado mucho y la relación calidad precio es muy buena.
Luces y sombras en este local, creo que relativamente nuevo.
Acudimos por las buenas referencias de verema. Es un viernes por la noche y está lleno.
La primera impresión es buena. El comedor que queda más cerca de la entrada es acogedor. El suelo y las paredes son de pino.
Detrás de la barra hay otro salón, algo menos acogedor y más claustrofóbico, donde finalmente nos sentamos. Durante la espera en la barra hemos pedido un par de cervezas y seguiremos con esta bebida el resto de la noche, así que la valoración del vino no se corresponde con el servicio del vino, sino con el servicio de camareros, del que hablaré más tarde.
Pedimos varias tapas:
- Sardinas ahumadas con salsa tártara con pan de cristal y tomate (buenas, pero a precio excesivo. No hay más que compararlas con las que sirven en Bodega Montaña).
- Huevo, patata y trufa en un un vaso de yogur. Combinación que recuerda a un plato similar de Vuelve Carolina. La comparación es odiosa, claro.
- Presa ibérica con chimichurri. Al chimichurri le faltaba aceite y la presa parecía (o era) lomo adobado.
- Tosta de berenjena, queso feta y tomate (muy buena).
- Tosta de marlin, huevas, tomate y pesto (excelente).
Lástima que el tamaño de cada tosta sea tan pequeño.
Respecto al servicio de camareros tengo que decir que hacía tiempo que no tenía que esperar tanto rato entre plato y plato. Ha habido un momento, concretamente 10 minutos de reloj, en el que ninguna de las cuatro mesas del comedor interior tenían comida. ¡Increíble! ¿Qué narices estaban haciendo en la cocina?
Otro detalle; a pesar de que durante toda la cena sólo he bebido cerveza Estrella Galicia, la han servido en tres vasos diferentes, todos inapropiados. Deberían cuidar estos detalles si quieren convertirse en un gastro-bar, restaurante o como quiera que se llame este tipo de locales.
Hay demasiada buena oferta en la zona (a bote pronto recuerdo Aferro, Samsha, Apicius, Bodega Barroca...) como para volver, aunque supongo que todos merecemos una segunda oportunidad.
En primer lugar, el local sorprende a primera vista por su decoración, que como afirmais en anteriores comentarios, parece seguir la tendencia nórdica que también ha adoptado el Vuelve Carolina.
Copas Spiegelau y de entre la carta de vinos, escogimos un A2 de Antonio Arráez. Temperatura correcta y servicio en el que se da a probar.
Comenzamos con unos curiosos mejillones en escabeche servidos en lata, y continuamos con algunas tapas más, como la crema catalana de foie, el tartar de atún o la patata, huevo y trufa (visualmente este es algo descacharrante, porque al estar servido en un bote de cristal recuerda a los potitos para bebés, pero al mezclarse, la combinación de sabores es francamente acertada). Terminamos con unas tostas, entre las que me gustó mucho la de blanquet (morcilla de cocido, creo que aparece con este nombre en carta) con velo de tocino, muy sabrosa.
En resumen, un local de nuevo cuño, con opciones divertidas y resultonas en el tapeo. A mejorar, tal vez, el tiempo de espera entre platos. Precio competitivo. Disponen de un comedor interior.
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