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Ya tengo otra vez para años

Restaurante de los “llamados clásicos” de Santander, que hacia varios años que no visitaba, de hecho en mi ultima visita estaba en su ubicación anterior.

Actualmente se localiza en calle Castelar, para los que no conozcan mucho esta ciudad, decirles que el entorno exterior es magnifico, en primera línea de la bahía y a un paso del Palacio de Festivales. Aparcamiento en subterráneo “a la puerta”.

Dos personas al mediodía de un miércoles, nos acercamos previa reserva telefónica, a las 15 horas.

La entrada fue de las de “frases hechas y sonrisas a doquier”, pero sin prácticamente dejar hablar y sin consultar la reserva.

El local dispone tres comedores, dos en la planta baja y otro en el sótano. Se encontraba al 90 % de ocupación.

Nos acomodan en una mesa para dos personas, muy cerca de las vecinas(casi pegados), en una zona que se apreciaba destinado para dos personas, pues todas estaban colocadas “en batería”, con uno de los comensales sentado junto a la pared en un banco acolchado corrido. El resto del comedor estaba completado con mesas para grupos. Paredes con grandes cuadros representado el “Santander antiguo y sus personajes”. Ambiente ruidoso y con humo.

Mantel y servilletas, de color blanco y con ligera pérdida ya de cuerpo. Cristalería, con copas de vinos normales y grabadas con el nombre del local, lo cual a mi sin tener una razón única, no me convencen. Vasos de agua algo burdos con culo gordo y de diseño como atulipado. Platos blancos, clasicotes también.

Carta de platos, de las más clásicas de las que he leído últimamente, aclarando el responsable de tomar la nota, que la cocina seguía en la misma línea desde hace años.

Solicitamos para compartir:
Revuelto de habitas con jamón de Guijuelo, presentado en una fuente grande, con dos huevos estrellados encima, teniendo que el realizar el revuelto el comensal, al no ofrecerse el servicio: en cuanto al contenido del plato en si, disponía de una buena cantidad, con buen punto de las habas, el jamón no destacaba por nada y sobre todo en los primeros momentos me dieron un recuerdo metálico las habas.(18 euros)

De plato:
- Merluza con calamar (este plato le he conocido siempre en este restaurante) presentado la merluza como en bastoncitos gruesos, rebozada y con los calamares en la otra parte del plato con su tinta y troceados (25 euros): la merluza resultaba algo seca y los calamares recordaban en algo a los que se presentan conservados. No gustó.
- Machote al horno (24 euros) buena ración, buen punto del machote y bien las patatas de tipo panadera que acompañaban al pescado. Cumplió.

Y aquí se acabo la comida, pues al mismo tiempo de retirar los segundos platos el camarero, nos pregunta si queremos algo de postre y luego de aclararnos que los helados no son hechos en la casa, se despide diciendo ahora vuelvo a tomarles nota.

Esperamos como 15 minutos y ya, sin ganas de de postre y recordando que a 200 metros esta el café Suizo que pone unos cafés magníficos, solicitamos la cuenta.

Ahí empieza otro problema con el ir y volver con la tarjeta y el DNI, pero es un tema no de la comida en si.

La carta de vinos, si la de platos es clásica, esta quizás lo es más, con precios altos, había unos pocos vinos añadidos (unos a lápiz), y entre estos había un Casalobos 2005(24 euros), que evidentemente pedí sin ánimo de maridar y que la responsable de tomar la comando solo se le ocurrió decirme ¿sabe que vino ha pedido? El servicio del vino se limito a descorchar y probar.

Una botella de agua y una cerveza completaron la comida y el total fue de 106 euros (un entrante, un vino y dos platos).

La despedida otra vez tipo mecánico, buenas tarde, feliz año y no preguntaron ¿Qué tal han comido?.

Creo que voy a tardar otra vez años en volver. Hace tiempo que no salía de un local tan a disgusto.

Por cierto el café en el Suizo, perfecto en todo.

  1. #1

    G-M.

    Excelente crónica Gabriel.La época que trabajé por Cantabria llevaba siempre ahí a los grandes clientes.
    Qué recuerdos me evoca este pedazo restaurante.
    Antes estaba en Puerto Chico, ¿no? Qué pena que lo hayan cambiado. Recuerdo perfectamente sus instalaciones.
    Sabes por qué lo reubicaron?
    Un abrazo

  2. #2

    Gabriel Argumosa

    en respuesta a G-M.
    Ver mensaje de G-M.

    Estaba en la calle posterior, creo que era Juan de la Cosa.

  3. #3

    Anubis7

    Que buen comentario. Ojala me salieran asi.. Me ha parecido estar sentada a la mesa. Saludos

  4. #4

    Gabriel Argumosa

    en respuesta a Anubis7
    Ver mensaje de Anubis7

    Muchas gracias.

    El otro dia pase por Asubio y me acorde que tengo pendiente de preguntar a su cocinero(Nacho Basurto) la receta pormenorizada de los callos, para mandartela.

    A partir de Reyes vuelven los miercoles gastronomicos con un amigo y volvere por alli.

    Feliz Año.

  5. #5

    Anubis7

    en respuesta a Gabriel Argumosa
    Ver mensaje de Gabriel Argumosa

    Los ultimos callos que he comido era preparados de los que vienen en un "taco" envuelto en plastico como prensado al vacio y refrigerado. Los hacen en un pueblo de León ( que no recuerdo) y nos los consigue un amigo que tiene un almacen de embutidos. Estan fantasticos para ser precocinados , con una salsa bien ligada y nada grasienta. Por poner un pero, no pican nada pero eso tiene facil solución calentadolos con unas cayenas. Espero esa receta que ya veo que no has olvidado el encargo.. Un saludo y gracias ¡

  6. #6

    Jeronimo

    Típico, cría fama y .....

  7. #7

    jacomur

    en respuesta a G-M.
    Ver mensaje de G-M.

    El anterior edificio donde estaba ubicado era propiedad de la Diputación Regional, actual Gobierno de Cantabria. Han derribado el edificio para hacer la nueva sede del Gobierno de Cantabria. Ahora siguen estando en Puerto Chico y a escasos 100 metros en linea recta de su antiguo domicilio. Saludos desde Cantabria.

  8. #8

    G-M.

    en respuesta a jacomur
    Ver mensaje de jacomur

    Gracias!

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