Estuvimos una noche de fallas. El local lo descubrimos de casualidad y fue toda una salvación. Compartir mesa con mas de 60 comensales en un espacio muy bonito a la par que poco espacioso ( típico de hoy en dia , para optimizar, y muy justificable debido a la oferta ) fue toda una liberación... del millón de personas que paseaba por la calle sueca en esos momentos. No teníamos mesa ( todo reservado ) pero nos colocamos en una esquinita de la barra y fenomenal...
Tomamos unas buenísimas pakoras y una ensalada de mozzarella de búfala ( por cierto, de las mozzarellas más sabrosas que he probado ). Luego dos hamburguesas, una de pollo ( pechuga de pollo marinada ) y una dijon, con queso brie , berenjena al grill, cebolla confitada y mostaza de bolitas. Te daban a elegir entre diferentes panes, incluso uno sin gluten ( muy interesante para los celíacos ). De postre una tarta de chocolate muy buena.
Para beber tomamos un Mestizaje, presentado a correcta temperatura en copas Schott ( buen detalle )
La verdad es que nos sorprendió gratamente la calidad de todo lo que comimos. Diria que se nota que hay gente profesional y con criterio detrás del tinglado.
Los precios, muy bien , para la calidad del producto, pero altos si se comparan con una bocatería . Creo que el error seria caer en comparar los precios con una bocatería, y no con un restaurante de gama media.
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