Ya hacia semanas que tenía el mono de ir a comer Trufa antes de que se terminara la temporada, y buscando un sitio donde hicieran menús del tubérculo encontré este bonito y acogedor restaurante.
Situado en el pueblo de El Brull en la comarca de Osona y dentro del Club de Golf del Muntanyá.
En la parte baja se sitúa el Gastrobar con una oferta amplia en tapas y de ambiente más informal.
En el piso superior un comedor con grandes ventanales con vistas al campo de golf y al Montsey.
Durante los meses de Enero, Febrero y Marzo, hacen cuatro menús de la trufa en distintas fechas.
Elegimos el que tocaba:
De entrada:
Unos snacks salados, unos crakers con especies y una pirueta de queso, esta no me gusto.
De aperitivos:
Tubo de mantequilla de trufa con unas tostadas ( es en realidad un tubito de los de pasta) Sabor suave
Un trocito de butifarra trufada de Balenyà (pueblo cercano) Muy rica
Carasatu con Foie y trufa (Laminas superfinas de pan típico de la Cerdeña) Muy bueno
Platos:
Burratina inyectada con caldo de trufas y unos mini tomates, Muy jugoso y excelente sabor y eso que no soy adicto a este tipo de queso.
Croqueta quadrada de Calçots con caldo de trufas ( se acompaña de un tubito de plástico con el caldo para que lo pongas detro de la croqueta), original y sabor contundente.
Miní pizza de manzana, foie y laminas de trufa. Rica combinación.
Lenguado relleno de trufa, por fuera también con laminas de trufa, se acompaña de tres salsas, avellana, anchoas y castañas. Excelente y al punto.
Steak Tartar con trufa rallada (así se nota mas el sabor y el aroma) y patatas paja. Muy buena carne, aunque se notaba demasiado el sabor de la mostaza, un error del cual pecan muchos restaurantes que no te hacen el Tartar en tu presencia.
Llegados a este punto ya no podíamos mas, pero faltaba el postre que lo habíamos cambiado por no ser de nuestro agrado y sin problemas.
Tarta de manzana templada. Rica rica.
De beber:
Vino Anima Negra/2 de la tierra de Mallorca, variedades autóctonas Callet y Fogoneu con el añadido del Cabernet S. le dan un buen sabor, un vino que ya llevo repitiendo en alguna ocasiones.
Dos tipos de pan, correctos sin mas.
Dos cafés
El servicio perfecto, amable y simpatico
Como notas discordantes:
No me gusto que nos trajeran el primer plato sin haber aun traído el vino
No nos dieron a probar el vino, sirviéndolo directamente en la copa.
En fin, una buena comida, un buen paisaje y la mejor compañía, que mas se puede pedir? Nada.