Es un restaurante que hay que analizar, se quiera o no, por partes. ¿Por qué se quiera o no? Tal vez porque todo metido en una balanza no sea justo, se decante hacia el lado que se decante. Pero paso a explicar poco a poco lo vivido.
Este local siempre me ha gustado, desde que lo visité cuando Teresa Almeida regentaba su Arbekino, me parece uno de los locales con más encanto de la ciudad. Una antigua casa burguesa del centro del barrio del Carmen, perfectamente remozada y adecuada para su función de restaurante. En la apuesta de Raul Aleixandre, las mesas están algo juntas, falta un poco de intimidad, pero como el concepto es de gastro-bar, tampoco le daremos estopa a este tema.
Vayamos con la cocina. Cocina de tapeo con precios más o menos moderados a los que, de nuevo, se les ha de añadir el IVA. Tomamos el taco de morcilla de arroz que estaba muy rico y doble ración de buñuelos de bacalao, que ya nos encantaron en Ca Sento y siguen estando exquisitos. Los fardos de calamar y panceta, junto con los langostinos rebozados, muy buenos también. Por aquello de tomar en un gastro-bar tapas típicas de bar, pedimos ensaladilla rusa, mediocre: en bares las he comido mucho peores, pero también mucho mejores, así que en este caso no me sedujo la apuesta por la tapa de bar. Las bravas, sin embargo, muy buenas, algo faltas de originalidad, pues son las de Sergi Arola que probé en La Broche hace ya unos 5 años, pero estaban realmente buenas. No diré lo mismo del foie con pan de especias que me pareció un plato desastroso... Una especie de sandwich minúsculo con apenas 10 gramos de foie y un pan de especias que, al haber tomado humedad, estaba blando, cuando la gracia de esto es su textura crujiente. El tema del pan supongo que será un error aislado, pero la cantidad de foie creo que se debería revisar.
Tomamos un entrecotte de ternera, bien de punto en el centro pero algo falto de fuego por el exterior. Le faltaba ese toque crujiente por fuera y el centro poco hecho. Y ojo, estaba buenísimo, pero la temperatura de la plancha o sartén no eran los correctos, así que para 19€+IVA, se debe exigir un mayor control de la temperatura y el punto de la carne. De postre tomamos una tarta tatin, uno de mis postres favoritos que, sin estar malo, no estuvo a la altura de las expectativas.
Siguiente asalto: la carta y servicio del vino. Carta de vinos con algunas referencias interesantes, precios algo subidos, pero como en la mayoría de restaurantes de Valencia, eso sí, en otros encontramos un servicio del vino más diligente. Aquí las copas son correctas pero la apertura de la cápsula no (en las dos botellas que tomamos se abrió por encima del gollete). Servicio más bien distante en el tema del vino aunque, si estamos en un gastro-bar, puedo de nuevo perdonar esto.
Y ahora el gran talón de Aquiles de este restaurante y que es mejor separar del conjunto: el servicio. Rozando lo caótico, llegando a pasar hasta tres veces a preguntar lo mismo, todos los camareros van a todas las mesas, no existe el trabajo por rangos, lo que hace que te sientas un poco acosado. Tres camareros vinieron a preguntar si queríamos café, tuvimos que indicar en dos ocasiones que los platos que venían a la mesa no eran para nosotros... Además tuvimos que soportar la bronca de unos clientes a uno de los camareros de la mesa de al lado... Cosas de la vecindad demasiado cercana.
En este sentido, el restaurante debe mejorar mucho. La cocina está bien asentada, el tema del vino podría mejorar, pero si la vocación es de gastro-bar, igual es un tema que se puede perdonar, pero entonces los precios deberían ser más bajos (de media precios x2 y en los vinos más baratos hasta x3).
Volveremos, pero dentro de un tiempo, para ver si la cosa mejora en estos aspectos, estos pequeños detalles que te pueden dar la cena, dependiendo de las ganas que tengas ese día de aguantar errores o no.
Por otro lado, el negocio parece ir viento en popa. Llegamos un miércoles sin reserva, a las 21:30h, y tuvimos que esperar un poco por estar lleno, así que si la cosa funciona tan bien, tal vez no sea necesario ningún cambio.