A pocos kilómetros de la capital encontramos este restaurante familiar, en el que tras ponerse al mando de la cocina el menor de la saga, Mario Sandoval, se ha convertido en un referente gastronómico de la cocina madrileña, acumulando diversos premios y reconocimientos (estrella Michelín incluida)
Cocina tradicional de vanguardia, trabajando con técnicas sofisticadas una base tradicional, y un exquisito trato al cliente, son las notas más destacadas de Coque, un restaurante donde podremos disfrutar de una muy placentera experiencia gastronómica.
Muy curioso fue el recibiento de la casa, al comenzar la cena con un aperitivo en su moderna bodega. Tras éste, subida al salón. Amplio decorado a caballo entre lo clásico y lo moderno, con mesas amplias y realmente agradable.
Como agradable es el trato que dispensan en Coque. Te hacen sentirte a gusto durante toda la velada, muy bien atendido, de manera cordial y muy profesional.
En su carta, una veintena de platos, la mayoría de corte moderno y realizados a base sofisticadas elaboraciones. Creatividad, buena materia prima y mucho trabajo en la cocina para la presentación de cada plato. Además ofrecen un menú degustación compuesto de dos aperitivos, cinco entrantes, un pescado, una carne y dos postres.
En esta, mi primera visita a Coque, opté por el menú degustación. Todo sabroso y muy bien presentado. Interesantes combinaciones de texturas y sabores, y muy agradables versiones de platos típicamente castellanos. Quizás a alguno de los platos le faltó "redondez", que la combinación de los diversos ingredientes dieran como resultado una perfecta conjunción en boca... Aunque en otros de ellos sí que consiguen lograr una deliciosa explosión gustativa. Del menú que me sirvieron destacaría por encima del resto, los dos aperitivos "Cocido madrileño emulsionado" y "Emulsión de gachas con torreznos de ibérico y huevo de codorniz escalfado" (ambos combinando el intenso sabor del guiso tradicional con la suave textura de su preparación, creando un juego de sabores y texturas en boca realmente delicioso) y el "Coulant de trufa" (delicada y sabrosa y con una jugosa yema de huevo en el interior).
En cuanto a su carta de vinos, presentada en una pantalla táctil, es extensísima, con multitud de variedades de diversas partes del mundo, clasificada digitalmente de manera geográfica; sinceramente, me parece más práctica la habitual carta en papel, con una selección de referencias atractiva y numerosa, pero sin avasallar. Pero bueno, interesante, amplia y novedosa sí que es... Y el servicio del mismo, realmente impecable.
En definitiva un restaurante donde gracias a su profesionalidad, al cuidado que ponen en su trabajo y, sin duda, al talento de Mario Sandoval en la cocina, podremos, sin duda disfrutar de la visita.
Por no extenderme demasiado, una opinión más detallada podéis verla en http://gastronomodesaparecido.wordpress.com/
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