Casi en la esquina con la Quinta avenida, muy cerca del Greenwich Village. Local amplio, con una barra de bar ocupando muchos metros de su costado izquierdo, precioso, muy luminoso y elegantemente decorado. Muchas mesas donde se sienta una clientela muy "guapa": el sitio perfecto para dejarse ver... Nos reciben dos chicas (también muy "guapas", faltaría más) muy amables que nos guardan las chaquetas y nos acompañan a la mesa, tirando a pequeña pero con un tamaño suficiente y bien vestida. Elegimos el menú, a 24 dólares, primero y segundo. Postre a parte a 7 dólares. Una ensalada de escarola, bacon ahumado, champiñones y queso rayado, presentada casi como un rascacielos más, y una crema de shiitake, con unas láminas de estos crujientes y avellanas rayadas. Buenos ambos. De segundo unos espagueti con panceta y un filete con salsa bordelesa. También buenos. Tomamos postre, aunque una buena opción es acercarse hasta Magnolia en Bleecker St para probar sus "cup cakes" (o las dos cosas): un semifrío de fruta de la pasión y tarta de chocolate, muy esponjosa. Muy buenos. Para beber, agua.
Una opción muy, pero que muy recomendable a mediodía, 23 € al cambio (en los precios de la carta ya se refleja sobradamente la distinción de los neumáticos).
El precio en dólares y con impuestos incluidos.
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