Hacia una semana que habían abierto el local es bonito y sin agobio,mesas bien separadas.
Sería aconsejable que pusieran manteles que sí coges la servilleta tienes que dejar. los cubiertos en la mesa,también sería interesante que tuvieran alguna trona.por la comida patatas vacilonas,berberechos,1 ensalada, de segundo steak tratar muy bueno y bacalao decepcionante ya que la ración valía 12 euros y habían 100 gramos,me pareció esto último un timo.vinos gran variedad y a copas.postres escuetos y caros.
Resumen: buena materia,poca cantidad en plato,carta escueta,local agradable y servicio correcto.
Las credenciales facilitan la elección así que mientras todo el mundo miraba el partido nos hemos ido a cenar y me he decidido a probar este restaurante. La elección ha sido muy buena. Agradable lugar, pequeño pero sin agobios. Carta bien dimensionada e interesante. Hemos elegido algo para picar de entrada: secallona, aceitunas de kalamata (las comimos en el Capritx y estas nos han defraudado un poco)y patatas vacilonas (magnífica la salsa). Luego nos hemos repartido un rodaballo a la brasa (soberbio) y mi hija se ha decantado por la hamburguesa de pollo de corral ecológico (muy buena, con un ketchup casero delicioso). Postres: pastel de zanahoria y coco (estupendo) y plátano con cacao amargo (más estupendo todavía). Carta de vinos adecuada y una buena selección para servir a copas. Servicio muy correcto, aconsejando sin avasallar y atendiendo sin agobiar. En resume: lugar ideal para comer bien, y con magnífica RCP (en nuestro caso el rodaballo sa ha llevado más de la mitad del importe de la cuenta).
Situado en el centro, este restaurante ocupa una casa de inicios de siglo modernista y catalogado, por lo que su reforma y posterior decoración se ha regido siguiendo las ordenanzas que marca patrimonio, sin alterar su estilo inicial.
Las estancias son amplias y cómodas, en la entrada nos encontramos una barra, con diferentes viandas tanto para picar como comer, en el salón siguiente están las parrillas donde tenemos otra barra desde la cual contemplar el trabajo y su manipulación, y al fondo cuenta con dos salones mas para comedor.
La distancia entre mesas es la apropiada para no interferir hablando, de forma correcta con la mesa de al lado.
El servicio novato pero cercano, con ganas de aprender, atendiendo en cada momento las necesidades, llevados de la mano del actual director Juanjo,
Es mi segunda visita es por este motivo que hago esta nota.
El servicio del vino es correcto pero este aspecto tiene que mejorar, no solo por el nivel del local sino también por los comensales ya que nos ofrecen unas copas correctas, creo que el servicio tiene que estar a la altura y sus vinos también, en cuanto a precio creo que son moderados, echo de menos una mejor oferta de vinos por copas, en cambio tiene una buena oferta de champagne.
La comida es de mercado…es que es fácil lo tienen a 20m con algunos platos creativos…donde se percibe el asesoramiento de Arturo, estrella Michelin de Terrassa, destacaría las parrillas con brasas y una excelente materia prima.
Recuerdo el rodaballo a la brasa y un filete de lomo bajo de vaca también en parrilla, el chupetón y como entrantes creo recordar unos dados de berenjenas, unas bravas, las empanadillas de puerro queso tupí……
Dotados con una impresionante coctelería, hacen que la sobre mesa sea una una bendición.
¡Ah¡ y el café bueno…uff
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