Cuando mi gran amigo Gonzalo me planteó ir a cenar a un restaurante marroquí, me estimuló, y cuando me dijo que estaba en la Sierra de Cabrera, me ilusionó de verdad.
Comida exótica, excursión… ¡Vamos!
Estábamos en Vera (Almería), en rigurosa primera línea de playa. Desde el mar se divisaba la mencionada sierra.
- “Por ahí está el restaurante” señalaba mi amigo hacia el interior, a la izquierda..
- “¿Y cómo te has enterado de que ahí arriba hay un restaurante marroquí?”
- “No sé, el boca a boca…” “Me lo ha recomendado un amigo, me ha dicho que está bastante bien”.
Así que hacía ahí nos dirigimos una nublada noche de finales de agosto.
Realmente sorprendente. Pasas de llanear por unas planicies casi inquietantes a adentrarte en una escarpada sierra. En 14 kilómetros, transitas del nivel del mar a cerca de 900 metros de altitud. Ahí arriba, ahí, en el Cortijo Cabrera, está el Restaurante Fátima (nombre con el que se le conoce realmente).
El contraste es brutal, y todavía lo debe ser más de día, pues me comentan que es una sierra verdosa, frente a la extremada sequedad de la zona más próxima al mar.
Cuesta llegar, porque la carretera es de aúpa.
Cuando al fin lo haces, el cortijo es imponente, está como peraltado, queda muy por encima de la carretera, lo que agudiza su prestancia.
Las nubes ahí arriba ya no existían, se habían disipado.
Nos acomodaron en la terraza. Idílico. Se trata de un patio árabe precioso, con exuberante vegetación en uno de los lados, el edificio en el otro, frente a la entrada, y un murete con grandes arcos islámicos tipo túmido en el otro lateral. El suelo es de ladrillos de barro cocido. Musiquilla árabe de fondo… ¡Qué bien!
La carta es amplia y diversa. Nosotros nos centramos en las referencias marroquís, que es a lo que habíamos venido.
Mientras tomábamos un blanquito, meditamos detenidamente lo que íbamos a pedir para hacer un buen recorrido por la cocina de Riad Cabrera.
Ya sí quedó la cosa:
• Berenjenas en tempura a la miel y almendra.
• Flor del desierto de faisán.
• Cous cous de pollo de corral con pasas y verduras.
• Carré de cordero deshuesado al mechwi.
Equilibrado y completo ¿eh?: verdurita, caza, ave y cordero.
Bien, realmente bien.
Cenamos pero que muy bien: las berenjenas jugosísimas, grandes y no muy finas cortadas en suave tempura y con el puntazo de la miel y la almendra; el faisán, encerrado en sabrosos saquitos de pasta filo, con sésamo, cebolla y calabacín confitados; el cous cous, auténtico, una sinfonía de sabores, la versión marroquí de un cocido español; y el carré de cordero, menudo fin de fiesta, tremenda concentración de sabor mitigada por esa textura casi acuosa y con el contrapunto del cilantro y el comino (buena pareja de baile estas dos especias por cierto, siempre garantía de éxito).
Satisfechos, francamente satisfechos quedamos tras degustar esta cocina marroquí con ciertos brochazos creativos.
La carta de vinos, correcta sin más, lo mismo que su servicio. Bebimos un tinto (Gonzalo no es “de espumosos”, una pena, pues le hubiera ido de muerte un cavita, pero algún defecto tiene que tener jaja…), un Austum 2011, un riberita que se comportó.
El servicio, amabilísimo y rápido. Cuando nos íbamos, ya casi atravesábamos el arco que hacía de entrada, salió corriendo Fátima -mi amigo al reservar había comentado la recomendación- a saludarnos. Charlamos ahí de pie unos minutos con ella. Una pequeñita marroquí de mediana edad, con exultante brillo en los ojos. Al preguntarle que cómo se le había ocurrido montar un restaurante de este corte y con esa pedazo de obra en estas latitudes, nos comentó que procedía de un pueblecito de la cordillera del Atlas, que se había licenciado en Derecho, y que le dio el “siroco” y se lió los trastos a la cabeza con el apoyo de su abuela, se vino a España y se montó el restaurante. Hizo un estudio de mercado con la ayuda de una hermana que tiene con estudios de economía, vio que no había competencia y…
Con dos….
Por cierto, estaba lleno, hasta arriba, por algo será estando donde está.
No te pilla muy lejos, ¿no?
Si quieres probar algo nuevo y de paso hacer una excursioncita...
Hombre, cerca cerca... 318 km según la guía repsol. Pero lo tendré en cuenta si viajamos por la zona.
Saludos
Jaja, pues va a ser que no estás muy cerca-cerca...
Voy a empezar a colgar algunos comentarios el lunes en vez de el domingo.
Yo todo "contento" con lo mío y llega D. G-M y cuelga uno de los suyos justo detrás y ¿qué sucede? pues que por pura lógica la gente se "olvida" de mi. :-(((((
Estupendo como siempre Aurelio, ya me alegro de que esa valiente tenga éxito pues en los tiempos que corren eso no es tan sencillo. Como bien has dicho..... con dos.....
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