No sé si es porque fuimos al mediodía y no por la noche, pero nuestra visita si que fue un éxito.
La carta de vinos corta, pero con algunas cosas interesantes. Servicio del vino correcto y con copas adecuadas.
La comida nos encantó, especialmente un plato de cordero que estaba fabuloso. Llevé a comer a mi padre, que no puede comer con sal y aún así sus platos estaban muy sabrosos (yo también los probé por casualidad)
Por poner un pero, el servicio bastante irregular, unos camareros muy profesionales pero otros muy poco.
Si duda, cuando vuelva a Santander repetiré.
Puntuación: 4, 4,5 y 3,5 (en el último penaliza lo comentado del servicio)
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