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Restaurante Coloniales Huerta  en Valencia
Restaurante Coloniales Huerta
País:
España
Provincia:
Localidad:
Dirección:
Cód. Postal:
Vino por copas:
Precio desde:
12,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
32 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
7.0
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
6.3
Comida COMIDA
7.3
Precio medio entorno ENTORNO
7.3
RCP CALIDAD-PRECIO
7.0
El restaurante Coloniales Huertas, situado en el Eixample, ofrece tapas de autor elaboradas con productos gourmet en un entorno que recuerda a las tiendas de ultramarinos.

Coloniales Huerta
Guiso de garbanzos con chistorra
Buñuelos de bacalao con emulsión de alioli
Opiniones de Coloniales Huerta
OPINIONES
29

Primera visita a Coloniales Huerta, abierto un Lunes noche, a tener en cuenta cuando la mayoría cierran. Nos dejamos aconsejar y por comodidad de todos, elegimos un menú que nos plantean como buena opción; éste consta de 5 o 6 platos a compartir y postre; no nos pareció mal. Empezamos con unas buenas cervezas muy frías y unas chips. Para el vino, no llegamos a mirar la carta y elegimos una de las bastantes opciones en la misma tienda del restaurante.Nos advierten que no lo tienen dentro y lo ponen a temperatura correcta.

El vino, como se habrá dicho en algún otro comentario, precio tienda + 4 EUR de descorche. Empezamos con un Casa Don Angel Bobal, servido en buenas copas, abierto y probado en nariz por la persona que estaba en el sala y posteriormente dado a probar. Nos encantó el vino. Luego tomamos Alvarez Nolting Syrah, con cambio de copas y cambio en el tipo de copa vino. Nos quedamos con el primer vino. Los precios en tienda creo que en torno a los 17 el primero y a 10 el segundo.

Respecto al menú que nos sirvieron, la materia de los platos a un buen nivel y equilibrado pese a llevar a priori platos fuertes como pimientos del padrón, bravas, un potaje y carrillera. Pero en ningún momento se hace pesado ni los platos de forma individual ni el transcurso del menú.Insisto un menú equilibrado y correcto.

La comida fue: Carpaccio de presa ibérica con lascas de parmesano,pimientos del padrón,ensalada,patatas bravas,potaje de garbanzos, y carillera. A destacar el carpaccio y la carrillera.Quizás el orden no fué exactamente ese.

Como postre nos sacaron 2 postre por persona, servidos en un frasco de yogur de cristal.Excelente la mousse versión tarta de arándanos y bueno el otro, que no acabo de recordar, pero la base principal del postre era chocolate.

No puedo hablar del precio, porque nos invitaron, pero en algún que otro comentario, habla del precio del menú.Al cual habrá que añadir las cervezas, agua y vino.

Invitación a vino dulce.

Volveremos

Había ido varias veces a comer a este restaurante, la primera vez me gustó mucho, es bonito y acogedor, la comida no esta mal, el servicio me pareció muy lento y poco amable. Las otras veces que he ido casi siempre estaba lleno y podría ser la causa (aunque no justificada) de la deficiencia en el servicio.

Ayer fuí de nuevo a comer con otras 4 personas, 5 en total, esta vez había solo 2 mesas ocupadas y el servicio siguió siendo tan malo y deficiente como en las anteriores ocasiones.

Puesto que solo dos de nosotros queriamos vino nos lo ofrecieron por copas, pedimos el mismo vino y al cabo de un rato nos dijerosn que solo tenian para uno(alucinante!) el resto de una botella, al otro le pusieron otro vino que no le gustó. El resto de la botella en cuestion no estaba bueno ni de sabor ni de color, lo comenté y se llevaron la copa. Al cabo de 30 minutos todavía estaba esperando que me ofrecieran una alternativa al vino solicitado o que habrieran una botella para ofrecernos lo pedido.

Sin duda será la ultima vea que recomiende o vaya de nuevo a este restaurante.

Esta noche hemos cenado en este local y nuestra percepción a pesar del entorno incluso de la oferta que es buena, en conjunto esta muy por debajo de lo que se podría esperar.
PNo seguimos el menú de tapas y optamos por elegir de carta, tartar de atún, carpacio de presa, tramezzini de sobrasada y queso de mahón que con las croquetas de ibérico fueron de lo mejor,figatell de rabo de toro, te pura de langostinos y terminamos con una tabla de quesos, muy floja y 15 €, sin postre y dos cafés.
La atención mínima y básica, respuesta directa a lo solicitado y ningún tipo de empatía con los clientes, éramos cinco en la mesa.
Nos tomamos un ímpetu, tempranillo, Rioja joven, correcto y dos cavas un Jaume Giro y un Carlota Suria Brut Nature, todos prácticamente sin servicio. Bien de temperatura.
Copas y cuberteria bien.

Una cena absolutamente intrascendente según el parecer de tos los comensales.
La idea es interesante, pero o se plantea de una forma mas prosiga la cliente o desde luego nosotros no vemos razones para volver.

Viniendo de Javier Andrés y con la supervisión de Jorge Bretón en la cocina (creo que en manos de un joven cocinero griego, Tologlou), las expectativas de este nuevo local abierto poco antes del verano ya eran de por sí muy buenas. La experiencia así lo ha confirmado, pues creo que han logrado acercar a un sector más amplio de clientes su estilo de cocina, con una oferta más económica y además, reduciendo costes. Estéticamente, es un conseguido ensamblaje entre tienda clásica y restaurante moderno y de calidad, sin perder la esencia de la tienda de alimentación Tomás Huerta, que antes ocupaba ese emplazamiento. Dispone de mesas bajas, más cómodas, y mesas altas con taburetes, todas vestidas con tono informal, y una decoración e iluminación que consiguen como resultado un espacio polivalente y acogedor, válido para comer, tomar una copa, y/o comprar alguno de sus productos.

Definirlo como gastrobar tal vez no sea muy acertado, pues aún siendo parecido, tiene connotaciones propias que lo distinguen de este tipo de locales. Sigue manteniendo la estructura de un colmado con sus productos expuestos y a la venta, asociada con las mesas del restaurante, logrando un ambiente muy cálido.

Mesa al mediodía para dos (nos tocó mesa alta, un tanto pequeña y con taburetes incómodos; pero bueno, no empecemos ya poniendo pegas). Comenzamos con un vermut rojo y un Martini blanco seco para ir situándonos y ver los productos expuestos, que son muchos y muy apetitosos. Entre las distintas opciones que propone: menú diario, carta y menú de degustación de tapas, elegimos este último (25€) compuesto por cinco entrantes, un plato principal y un postre.

Empezamos con un carpaccio de presa ibérica con finas lascas de queso parmesano. Un comienzo ligero y prometedor.

A continuación “su ensalada” con una vinagreta muy sabrosa, aliñada en el momento rápida y efectivamente.

Le siguieron unas cocas de jamón, tal vez el plato más flojo.

Después unos buñuelos de bacalao (más croquetas, que buñuelos) con una emulsión de alioli. Es de agradecer la cantidad de bacalao que incorporan, lástima que el desalado en esta ocasión no fuera correcto.

Y ahora, el que para mí, fue el plato estrella: un guiso de garbanzos con chistorra. Esto sí que resultó un éxito. Un homenaje, pleno de sabor, a la cocina de puchero tradicional.

Por último, una carrillera con su reducción, milhojas de patata y bacón. Jugosa y deliciosa.

El postre consistió en dos composiciones: una versión de tarta de arándanos, con textura de mousse, servida en frasco de yogur; y una de crema de chocolate con leche merengada y canela, servida en un vasito de cristal de café. Ambas muy sabrosas.

Para acompañar la comida, tomamos agua y elegí de entre sus estantes una botella de Mauro 2009, con uva tempranillo y una pizca de shyraz, un fiel amigo que no defrauda nunca (creo recordar que a 26€ + 4€ de descorche). El servicio del vino se limitó a la cata de la primera copa.

El resultado global fue muy bueno, pues la percepción final que nos llevamos fue la de una cocina equilibrada, con elaboraciones sencillas, en la que destaca y se le da valor al producto de calidad. Me gustó mucho la máxima que adornaba los manteles individuales de papel: “Prueba todo lo que te llevas/Llévate todo lo que pruebas”. Lo que se me escapa es cómo disponiendo de excelentes productos expuestos en sus vitrinas, más allá de un efecto imagen, no los tengan incorporados “automáticamente” a su carta (o al menos, yo no lo ví), pues eché de menos algo así como “tabla de quesos, de ahumados, de ibéricos”, si bien es cierto que, observando su máxima, cualquier producto puedes pedirlo, por lo que todo queda arreglado así. No obstante, si no se potencia adecuadamente, sus vitrinas y su contenido podrían llegar a convertirse en parte del mobiliario.

  • Coloniales Huerta

    Coloniales Huerta

  • Guiso de garbanzos con chistorra

    Guiso de garbanzos con chistorra

  • Buñuelos de bacalao con emulsión de alioli

    Buñuelos de bacalao con emulsión de alioli

Restaurante modernito, agradable para ir a picotear algo.
La RPC floja. Estuvimos cenando 4 personas la comida estaba buena pero nada del otro mundo. Por el precio que nos costó hay otras ofertas gastronómicas mejores en Valescia

Continuamos en la exitosa y actual línea de habilitar espacios de restauración dentro de mantequerías, ultramarinos, charcuterías, etc., pero en este caso, en el de Alimentación Huerta, han ido un pasito más allá porque han instalado cocina. Y tutelada ni más ni menos que por el equipo de La Sucursal.

Así pues, tenemos un verdadero restaurante (pequeñito, eso sí), Coloniales Huerta, dentro de una tienda, Alimentación Tomás Huerta. Éste aprovecha todo el resabor que la primigenia decoración y la exposición de productos le otorga. Con los nuevos elementos incorporados y la cambiante luminosidad (escaparate-interior) conforma un estilo ecléctico y una atmósfera apacible, al menos al mediodía. Me gusta esa mezcla de azulejo valenciano con cubos de zinc… Muy interesante.

Mesas de madera justitas con manteles individuales de papel. Moderno y funcional, pero no excesivamente cómodo.

Elegimos el menú-degustación “Tapas”, que consistía de dos entrantes al centro, un tercer entrante individual, y un plato principal también individual. Pero como veníamos hambrientos, le añadimos otro entrante extra, quedando así la comanda:

Lasaña fría de buey de mar y mahonesa de cítricos. Este fue el plato que añadimos al menú, y a la postre resultó ser el mejor. Fresco, sabroso y con un acertado juego de texturas.
Carpaccio de presa ibérica ligeramente ahumada. Acompañado de rúcula, con un buen aliño y sal de escama. Muy gustoso.
Coca de tomate, pesto y jamón. Normalita.
Huevo por estrellar. Era uno de los ya casi olvidados “huevos pasado por agua” sobre una cama de patatas deshechas y jamón. Me hizo gracia la presentación, en un simpático cuenquito. En boca, correcto sin más.
Corvina con arroz negro. Excelente la corvina, tanto de calidad como de punto. El arroz negro, insulso.
Crema de yogurt de piña. Nada del otro jueves, pero resultaba ligerito y fresquito.

Para beber, me di el gustazo de pedirme una copita de blanco, y con ella en la mano, darme un paseíto por las estanterías de la tienda y elegir con mucha calma el vino. Iba buscando alguna cosita “seria” para aprovechar los buenos precios, pero me topé con una mencía de la que me habían hablado maravillas por su RCP, Godelia, que, efectivamente, estuvo fantástica. 8€ + 4€ por descorche. Me gustó mucho este sistema de poder beberte cualquier botella del colmado y pagarla a precio de tienda sumándole el mencionado descorche.

Servicio joven, atento alguno y no tanto alguna otra. No cambian los cubiertos excepto al final. Fue rodada la comida hasta que llegamos al plato principal, donde encallamos. Esperamos mucho, demasiado.

Una experiencia agradable, con sus claroscuros, pero que me invita a repetir.

Segunda visita a este restaurante del grupo sucursal. Las dos visitas muy interesantes, local agradable decoración bonita simulando un colmado de época, con ápices modernos.
Probamos el tartar rico, pero un poco soso para mi gusto, Carpaccio de presa escasa ración para el precio que tenia ,Huevo a baja temperatura con tocino y patatas muy bueno, buñuelos de bacalao ridículos, y sin sabor nada que ver con los que provee la primera vez,( no debería de ser asi), ensalada agitada muy buena .Postre una degustacion de tres paqueños postres,"ni fu ni fa"
Bebimos cervezas, precio de ellas demasiado inflado para el concepto de gastrobar. Servicio atento, correcto y diligente.

Hasta cuatro veces he estado en este local, tanto en comidas como en cenas y mis experiencias han sido bastante buenas. Eso sí, si algún pero hay que buscarle no sólo a este gastrobar (no sé si se les puede llamar así) sino a todos los que han ido abriendo algunos resturadores estrellados en Valencia (Vuelve Carolina, Mercatbar, Trencadish) es el espacio relativamente reducido de las mesas, los manteles de papel y que no te cambien los cubiertos en todo el servicio hasta los postres. Pero también imagino que esta es parte de la justificación de los menores costes de los menús.

Anoche pedimos para cenar el menu de degustación de tapas (25 euros). El menú estaba compuesto por varias tapas al centro y un plato individual más dos postres. Entre las primeras tapas, recuerdo un capaccio de presa con parmesano y rúcula (normalito), un tartar de atún (muy rico), una coca de verduras gratinada con queso (aceptable), la ensalada a su manera (curiosa por su preparación in situ), unos langostinos rebozados con salsa romescu (frescos y buenos) y un guiso de garbanzos con chistorra (lo mejor). El plato individual ayer era carrillera de ternera con laminado de patatas y bacon y puré de manzana (muy tierna y sabrosa). Los postres no me sorprendieron porque ya los conocía: una mouse de chocolate blanco con grosella y el tiramisú "enlatado", ese que tanto le gusta a mi amigo Paco Higón, como se puede ver al final del vídeo (a partir del minuto 4:30) de este post de blog de Verema: https://www.verema.com/blog/verema/907819-primera-cata-virtual-streaming

Para beber nos pedimos unos finos de aperitivo y una botella de champagne Franck Bomville Brut Grand Cru Rosé. El champagne estaba a precio de tienda (39 euros).

El servicio fue diligente durante toda la velada, a pesar de estar el local lleno.

Reconversion del antiguo ultramarinos de élite. Ambiente acogedor con buena iluminación indirecta y decoración rustica. Mesas pequeñas , muy cerca unas de otras, manteles y servilletas de papel. Cristaleria , vajilla y cuberteria de nivel medio.
Hemos tomado menu que consta de tres entrantes, plato principal y postre. El menu esta dirigido y te informan del mismo cuando te dan las cartas (excepto del postre).
Primer entrante : Carpaccio de presa casi ahumada. No he notado el ahumado , debe de ser por lo de casi. Muy poco sabor , con falta de sal y pimienta.
Segundo entrante : Coca de escalibada con provolone. Coca de base aceptable cubierta por un buen provolone , el cual tapa un 90% de cebolla y un 10 % de calabacin.
Tercer entrante : Huevo casi estrellado. Huevo a baja temperatura con , lo que a mi me ha aparecido , migas. Otra vez muy poco sabor, buen punto de cocción.
Plato princpial : Corvina sonbre una base de tomate y otras verduras. Buena materia prima , con textura fina y sabor adecuado. Tamaño de ración , emho, muy pequeña

Postre : La descripción del mismo se basa en una pura intuición, ya que , cuando nos lo han servido , nadie ha tenido el detalle de informarnos que era. Bueno, da igual, porque tampoco era gran cosa. En un recipiente de yoghourt , al fondo, piña durisima y , otra vez, sin sabor, enmedio una crema parecida al yoghourt, y encima de todo e introducidos en la crema dos palitos de piña rebozadas con coco (lo mejor de lejos de todo el postre).
Buenos los panes , servidos en una pozal pequeño plateado , de dos tipos y acompañados de unos palitos.
Carta de vinos corta con precio de tienda añadiendo 4 euros por el descorche. Corta , pero con un cierto equilibrio. Se nota que no se busca que sea su apartado estrella y es normal que asi sea. Servicio del vino acorde a su carta. Se limita a dar a probar y servir primera copa. En cualquier caso es normal que , a la vista de los precios y de la comida sea asi.
Servicio de sala .............Creo que lo mejor es simplemente describir diferentes acontecimientos :
1.- No sentamos, viene una camarera muy simpatica y agradable y nos pregunta si queremos tomar aperitivo. Le decimos que si, preguntamos si tiene champagne por copas, nos responde afirmativamente, inquirimos que champagne nos puede ofertar y nos dice que no lo sabe, que lo tiene que preguntar. Vuelve e informa, de acuerdo, pedimos una copa y una Paulaner. Primero sirve la copa de champagne totalmente desventada y casi llena entera la copa (luego esta copa fué cambiada y no cobrada sin problemas). La cerveza vino seis minutos más tarde.

2.- Viene otro camarero y nos da la carta. Lo primero que nos informa es que , aunque en la descripción del menú de mediodía se especifica claramente que hay cuatro entrantes , esto no es así. Que no son cuatro , que son tres. Bueno, pues así será. Después nos pregunta si tomamos menú o carta. Le decimos que , por favor , nos diga la composición del menú porque , tal y como pintaba el tema , no queríamos arriesgarnos. Entonces es cuando , por fin, nos informa de la composición.

3.- Los cubiertos no son cambiados en toda la comida

4.- El postre nos lo dejan en una bandeja pequeña sin la más minima explicación del mismo. Más o menos (no quiero mentir) se nos dice : Aqui está el postre. Educadamente , pero con pasotismo.

5.- Tomando el café , de repente, nos traen la cuenta y nos dice : Han pedido la cuenta? Contesto: No, no la hemos pedido , pero da igual , dejelo. Decididamente creo que tenían ganas de que nos fueramos y, eso es lo que hemos hecho (después de tomar el café obviamente)

Esta claro que por 16 euros el menu (Iva incluido) se debe de exigir lo que se debe de exigir y no hay que esperar más allá , pero , la comida no tenía sabor y la materia prima era la era. Solo se ha salvado la corvina , pero la ración era muy pequeña. Ya sé que es un lugar de gastrotapas, pero , al final, si de cuatro tapas, tres no tienen o tienen poco sabor y la que esta buena es pequeña y el postre es bastante soso, pues la conclusión es bastante negativa . Si añadimos lo del servicio , pues sigue bajando la sensación.... Afortunadamente hay sitios en Valencia de precio aproximado a éste de los que sales con sensaciones mucho más positivas. Desconozco si es un mal día o esta es la tónica habitual. En cualquier caso, en orden a como se está estructurando la oferta gastronomica en esta época, su RPC es baja
En fin .... imagino que debo de estar equivocado , pero esto es lo que he sentido y lo que he vivido hoy aqui. Me alegro por todos los que han disfrutado y lo han plasmado aqui...Yo no volveré , aunque esté equivocado, no volveré.

El precio incluye, el menu, una gua Vichy, una Paulaner, la copa de champagne , servicio de pan (nos han servido tres pozalitos y han cobrado uno), una botella de Katharinen Hof y un café

Nuevo restaurante peculiar en el concepto, puedes comer y comprar al mismo tiempo, charcutería, vinos, cervezas, licores y productos gastronomitos, muy buena idea.
Local acogedor buen servicio y cocina con fundamento.
Buena selección de gastrotapas; Croquetas de ibéricos, tartar de atún, ensalada agitada, Carpaccio de presa, buñuelos de bacalao y de postre un surtido degustación de sus postres, tomamos cerveza.
Muy recomendable.

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