Local cuidado y cómodo, una antigua casa árabe rehabilitada, con poca luz y unos chorros de agua que transmiten serenidad. Música ambiental (prescindible).
Carta de suficiente longitud, con diferentes menús degustación y maridajes. Tras un buen paté de caza como aperitivo gentileza de la casa, optamos -para empezar- por una refrescante ensalada de sandía, tomate y frambuesas y una sabrosa ensaladilla rusa con atún rojo. Y para continuar, dos segundos contundentes y especialmente memorables: cordero con miel y tomillo, y meloso de ternera y calabacín. Todo ello regado con Piélago, un tinto excelente de la zona de Toledo.
Olvidándonos de los 40º de la calle, no pudimos evitar la tentación de los postres: un fresco homenaje al yogur y una abundante selección de quesos, quizás mejorable. Servicio amable, profesional.
Un restaurante que trabaja bien y que merece ser visitado.
Buenos días,
Sí, el precio final es con vino. Los entrantes que tomamos costaban 13 y 16 euros, las carnes 22 y 23, un postre 4,8 y los quesos -ración muy generosa- 10 euros. No salimos con la impresión de que el precio final fuera desorbitado. Creemos recordar que había varios menús-degustación, uno de ellos a 35 euros.
Saludos y hasta otra ocasión.
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