Estuvimos el sabado por la noche. Cocina familiar con una carta exclusiva de tapas. Destacar el esgarraet, la carne de caza (grata sorpresa en una taberna de este tipo), morcilla de burgos, el revuelto (es al gusto, se puede elegir y te lo hacen en el acto, que se agradece). La carne es rica, de Macastre nos dijeron. Los choricitos al infierno muy bien. Los postres caseros, a destacar el tiramisú (¿por qué siempre le ponen nata?, con lo rico que está a secas...). Cerveza de barril fría y bien tirada.
Para ir de tapas sin demasiadas excentricidades está bien. Buen servicio (atento, joven y educado).
Cartas de vinos casi inexistente, pero para salir del paso bien (marmitón, Legaris y alguna cosita más, no es su fuerte).
Baños aseados, que ya se sabe que pasa en Agosto en los bares frecuentados habitualmente por guiris (puedes encontrarte de todo, y nada bueno).
Clientela juvenil.
Buen precio.
Buen lugar para seguir de copas con los amiguetes.
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