Antiguo almacén de sales marinas situado muy cerca de la ría, en un punto en el que la elegante arquitectura de los edificios del Ensanche Bilbaíno comienza a dar paso a la arquitectura más típica del Viejo Bilbao.
En el siglo XIX, llenaron su interior toneladas de sal para posteriormente cerrar y pasar al olvido. Fue descubierto en 2009 por el Chef Aitor Elizegi (conocido profesional de los fogones) que andaba buscando un local para anclar definitivamente su destino a esta ciudad.
No lo dudó, y tras mucho esfuerzo e ilusión, pudo con todas las adversidades y en junio de 2010, tras una reforma integral de la que sólo se salvaron las paredes de piedra, el antiguo almacén abrió de nuevo sus puertas para dar cabida a un nuevo espacio gastronómico diferente a todo lo que había en la ciudad hasta ese momento.
No me suele gustar salir a cenar sábados por la noche, ya que suele ser cuando un restaurante sufre su mayor estrés y hay ocasiones en la que ese estrés acaba repercutiendo en la experiencia que vive el comensal. Pero hoy me tocaba ceder para atender a un compromiso entre amigos. Previa reserva con mucha antelación, ya que suele ser muy difícil hacerse un hueco, nos ubican en una mesa cuadrada no excesivamente amplia, pero suficiente para no estar incómodo.
Miro a mi alrededor...cenas de pareja, mesas con pequeños grupos y mesas con grupos más numerosos que copan el restaurante y generan un ambiente en el que cualquier risa histérica o grito pasa desapercibido. La fiebre del sábado noche fluye en este local y la gente se divierte de lo lindo mientras come y bebe. Pese al bullicio nosotros 4 estamos realmente a gusto.
Nos traen la carta, que resulta ser un “periódico” tal y como suena, nos divertimos un rato con este curioso formato.
La carta cuenta con un sinfín de platos que se necesitarían varias visitas al local para poder probarlos todos, así que tras varias dudas resueltas por el predispuesto y joven servicio de mesa, y con intención de probar un poco de todo, nos decantamos finalmente por el Menú Degustación, cuyo precio oscila entre 55-66€, según el producto de mercado que lo componga. En nuestro caso supuso 61,60 € con Iva.
Lo que vino a la mesa fue lo siguiente:
**APERITIVO: VERDURAS DESHIDRATADAS (invitación de la casa): crujientes, ricas.
**CEVICHE MERCADO+GUMMY LECHE TIGRE+PANKO DE ALGAS: no recuerdo qué pescado lo componía, pero estaba muy fresco y sabroso. Lo acompañaba una especie de salsa-crema de fondo de suave sabor que le iba muy bien. Un plato refrescante que se comía solo.
**TABLA COMPUESTA POR:
1-NIGIRI DE AGUACATE Y ANCHOA: Muy suave y rico.
2-TARTAR DE BUEY + BEARNESA DAIKON + CRISPI DE CECINA: de fuerte sabor por la cecina. A mí me encantó. En el resto de comensales disparidad de opiones.
3-URAMAKI. No recuerdo bien cuales eran sus ingredientes, pero el resultado era de sabor un tanto dulzón. Gustó mucho.
(VER FOTO DE LA TABLA)
**GYOZA VIERAS + HUMMUS DE LENTEJAS + BUTIFARRA PLANCHA: este plato no gustó. La gyoza de vieiras riquísima, el hummus de potente sabor y la butifarra de sabor más potente todavía. Mezclabas todo y el resultado era bastante infumable, y para que diga yo eso...En resumen, mezcla de ingredientes a nuestro entender muy poco acertada.
**GAMBAS FRESCAS CON GOLPE DE CALOR: Estupendo producto, muy fresco. Un toque de calor y a la mesa, prácticamente crudas. A mí me encantaron, pero el resto de comensales consideraron que estaban excesivamente crudas, así que volvieron a cocina a por otro golpe de calor. Volvieron un poco más hechas y seguían muy ricas. (VER FOTO)
**HUEVO A BAJA TEMPERATURA CON HABAS Y JAMÓN: Las habitas con un punto de cocción muy sutil que las dejaba "al dente". Falló en este plato el huevo que en mi caso llegó pasado de punto y con la yema ya dura. Aún así el resultado final en sabor rico.
**LUBINA A LA BRASA, ACEITE DE OLIVA Y VERDURAS ASADAS: En este caso el pescado llegó en su punto. Plato que gustó pero no deslumbró.
**PAPADA CON BUÑUELOS DE MANGO: Papada pasada por la plancha, potente sabor a la que acompañaban unos buñuelos de mango que suavizaban el conjunto. A mí particularmente me gustó mucho.
**DAIFUKU DE YUZU EN PIÑA, JUGO DE COCO Y HELADO DE ARROZ MILANESA: postre fresco fácil de comer que a estas alturas del menú y de la noche vino muy bien para aligerar.
**TORRIJA DORADA CON HELADO DE PASTEL VASCO: postre muy muy rico que debido a que llegamos todos muy justos no se apreció como debiera. (VER FOTO).
Interminable menú que quizá resultó excesivo para una cena.
VINO:
“Sección de periódico” dedicada al vino no muy extensa…Riojas, Riberas y algún vino de alguna otra denominación. No encontramos nada que nos sorprenda así que nos vamos a lo seguro y finalmente “caen” 2 botellas de TXAKOLI ITSASMENDI Nº7. Como siempre, no falló. (18,70 € cada botella). Copas aceptables, buena temperatura, descorche, primer servicio y prueba. Refrigerado en cubitera de plástico.
También se bebieron 2 botellas de agua de litro.
PAN: servido en un cuenco de cerámica blanca, nos pusieron pan de maíz, de aceituna negra y un pan picante que a mí particularmente me encantó. Buen pan que entraba en el precio del menú.
Servicio de mesa desarrollado por personal joven, con ganas de hacer y agradar. Lo consiguieron, pero llegaron hasta donde llegaron. Creo que conté 4 camareros atendiendo mesas y se trata de un local grande, por lo que los tiempos entre plato y plato se fueron dilatando conforme iba sucediéndose la cena. Esto supuso que se rompiera la armonía de tiempos que debe de tener un menú degustación, supuso que la cena se alargara demasiado en la noche, y supuso que los últimos platos fueran ya un mero trámite ya que la falta de hambre y el cansancio hacía mella en nuestros cuerpos. Quizá fue también culpa nuestra por elegir un menú tan largo y abundante empezando a cenar a las 23,00...
La cuenta ascendió a 290,40 € Iva incluido.
Comida de fusión, con gran presencia de ingredientes y sabores. Se trata de un local que ha calado en la ciudad y sus mesas siempre son codiciadas. Volveré seguro, pero lo haré entre semana, en un ambiente más sosegado en el que podré disfrutar más tranquilamente de su cocina al igual que he hecho en anteriores ocasiones.