Nos gustó tanto el año pasado que volvemos para disfrutar , más que de la comida del restaurante , de su terraza, De la Iglesia y del mar, de las vistas.. Quizás los pescados , rodaballo y lubina con patatas revolconas nos impresionan menos. Todos los pescados tienen la misma base de patatas…Por otra parte, ganan los postres , el flan , la tarta de avellana …Calamares y empanadillas de bonito impecables, y lo mejor en mi opinión : la cebolla con cordero. Un plato difícil , desde el punto d e vista técnico , pantagruélico y estimulante. El servicio , sigue siendo excelente y la carta de vinos… cada vez mejor y manteniendo precios accesibles y razonables que permiten disfrutarlo sin jaquecas…
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