Felicidades a Mariló y Massimo. Cada uno domina su área con total precisión. Fantásticos los dos, a nivel profesional y a nivel personal. Un deleite absoluto para los sentidos. El local es PRECIOSO. Tienen contemplados todos los detalles del mundo!! (no hay más que entrar al baño para darse cuenta de hasta qué extremo) Generosos los dos en todos los sentidos.
Tonnato, plato para derretirse...qué textura de salsa por Dios!!! Carpaccio di baccala con mousse de pimiento y maracuyá (sutileza en la mezcla de sabores sin destacar nunca uno por encima del otro) El plato más espectacular (según mis sentidos) fue el Raviolo all´uovo con una salsa de trufa de" muérete morena". Y el más sorprendente (sigo hablando desde mis sentidos) el Agnelotti alla menta relleno de berenjena . De postre un "tradizionale" tiramisú (Mariló nos sugirió la panna cotta, pero a mi no me gustan los flanes , así que me dencanté por este...) como diría el "pensador Jesulín de Ubrique" : im-prezionante. Cafés, grappa y petit fours invitación de estos artífices de la magia en la mesa. Para beber un Traslanzas D.O. Cigales muy bien cuidado, con excelente cristalería, envinado de copas...en fin, un deleite. Perrier, cervecita... 90 euros 2 personas. Vuelvo, en cuanto tenga vacaciones (si la "línea curva" me lo permite...)
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