Los pueblos se suceden en esta zona del Alto Palancia caminito de Teruel. Aunque fuimos casi en exclusiva a comer, había que darse un pequeño paseo por el parque La Floresta (en este caso el agua brillaba por su ausencia) y hacer alguna foto de la parte trasera de las viviendas que quedan colgadas. Una estampa bastante habitual de muchos pueblos de nuestra comunidad.
En este bar-restaurante conviene reservar con antelación para el fin de semana. Se "peta". No es de extrañar debido a sus buenos y numerosos platos, y sobre todo, por el precio que tienen. Es realmente barato.
Cualquier intento de describir su comedor positivamente fracasará. Interior al máximo, sin una ventana. Nos ubicaron al lado de la salida de emergencia, en una mesa amplia, todo sea dicho de paso, y en algún momento estuve tentado de abrirla. Es bullicioso a más no poder, cosa que pudo que agravara la treintena o más de senderistas que nos tocaron al lado.
La carta te ofrece bastantes opciones. Tapas, arroces, carnes... y sobre todo postres. Me llamó la atención esto último y su carta de vinos, que no es que sea la hos... pero ofrece un número que tampoco esperas en este tipo de sitios. Referencias clásicas basicamente a unos precios ajustadísimos.
Sigue haciendo calor, maldita sea, por lo que pedimos un albariño Con un Par de Vicente Gandía, unos refrescos y un agua grande.
Para empezar una bomba de sepia, unos calamares a la romana y un par de manitas de cerdo rellenas de setas
Todo bueno. No es la bomba del Canalla, logicamente, pero bien hecha. Los calamares de corte recio como mi dedo, y el bacon que envolvía las manitas algo basto, más fino hubiese crujido incluso y seguro que hubiese potenciado el sabor.
Ración de paella valenciana para el nano, solomillo de buey para el mayor, éste tiene la habilidad de pedir siempre lo más caro, aunque en este caso estamos hablando de que el plato vale ¡12 pavos!, y para nosotros un arroz meloso de rape, cigalitas y alcachofas.
Buenas raciones. Sorprende lo del solomillo, que sacaron en perfecto punto. La paella me parecio correcta sin más, y del caldero de arroz meloso comen tres o cuatro perfectamente. Bueno de sabor, con patitas de calamar por ahí, un rape de textura algo blanda, eso si.
Para el postre un par de tarta de chocolate blanco que gustaron a quienes debían hacerlo, y un bloque, literal, de helado de aceite. Cuando lo pedí me preguntó el que parece el dueño "¿segurooo...?", para añadir cuando lo sacaba "valor y al toro". Esto con una elaboración más fina puede sorprender. Sobró.
Un café solo por mi parte, la cuenta y a pasear.
¿Volvería? Pues seguro, pero con familia o amigos, para armar ruido yo también, qué coj...
Ahora un poquito más en serio, se come bien y hay que ir a probar más cosas.
Recuérdame te pegue un par de hos... cuando nos veamos :-)
Hola ,Óscar, nos debió ver con poca cara de comer. Eso es todo.
Mira pues, el tigre de Almedíjar.
Un lingote a mitad de tu pregunta. Dificilillo, vamos.
Insisto que con un poco más de refinamiento, y en menor cantidad, puede ser un buen postre, o incluso un entrante.
Ya te digo... En cuanto abra más su mente me lo llevo ya a algún sitio de cocina creativa.
Otro para ti, Fer.
Ya te veo mano a mano con él en el Canalla, je, je!
Mañana subo. Daré recuerdos tuyos a la Sierra.
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