Hola, soy el camarero que no supo orientaros mejor en vuestra cena del restaurante Abadía d’Espí del pasado día tres.
Quiero agradecerte las palabras de elogio de los platos que probasteis en nuestra casa y os gustaron, de los que no, lo único que te puedo comentar es que, aun no siendo de tu agrado, en concreto los hatillos vienen a ser uno de los platos más solicitados de nuestra carta, por lo que quiero pensar que es cuestión de gustos y, en este caso, me sabe mal que no te llegaran a satisfacer, al igual que las lagrimitas que, como tu muy bien dices, no dejan de ser pollo rebozadito, de la misma forma que las paellas no dejan de ser de arroz y el cocido no deja de llevar garbanzos, no veo porque algo tan típico como esa fritura andaluza deba ser objeto de menosprecio, si previamente, como escribes en tu comentario, ya sabes lo que es.
Veo que piensas que os puse demasiada comida. Al respecto solo puedo comentarte que justo esa misma noche tuvimos un grupo de similares características al vuestro, al que le serví los platos con la composición y cantidad muy parecida a la vuestra y al final repitieron dos veces las carnes que les puse al final. Con esto quiero que veas que lo que supongo que te llevó a pensar que estaba intentando “colaros” comida, no fue así. Me gusta pensar que soy bastante ecuánime con las necesidades de los clientes, y no pasarme ni quedarme corto, y fíjate, en el mismo día poniendo lo mismo, con un grupo me quedé corto y para vosotras fue excesivo.
También quería hacerte notar una salvedad, imagino que debe ser un error tipográfico, aunque ayuda a hacer mejor la digestión de tal barbaridad de comida, los 238,80 € que pagasteis, entre 7 vienen a ser 34 euros por comensal, no 39, mejor ¿no?