Llegada a Venecia en un nuevo periplo por una Ciudad de ensueño con la necesidad de saber que tienes que encontrar un sitio para cenar tarde y para comer pronto -pues llegábamos mi mujer y yo a Venecia casi de noche y nos íbamos a Florencia casi al mediodia-.
Había que buscar algo al lado del hotel, situado en las inmediaciones de la estación de tren.. y, dado que había el comentario aquí vertido, me fie de lo allí comentado.
Ubicación: está bastante alejado del centro (piazza S. Marcos, 30 minutos a pie) y como ya digo, al lado de la estación de tren -la ferrovia, que aparace en mil carteles indicadores-. Por eso, quizá si no tienes el hotel por esta zona te caiga un poco a desmano ir, pero si no quieres cenar mucho -y quieres porbar una muy buena pizza- éste sea el lugar.
Entorno: Precisamente por estar donde está -y que no tiene vistas al canal- el entorno exterior es un poco pobre.. ubicado en una calle no muy difícil de encontrar, pues va paralela al canal. Entorno interior: pues casi diría que esta a medio camino entre un bar de tapas y una trattoria, con vinos de decoración y poco más.
Mesas muy normalitas, como las sillas y el resto de la infraestructura restaurantera (vasos, platos, etc.) Buenos cubiertos. No hay manteles; bueno sí, pero de papel.
El restaurante es cubierto casi en su totalidd, con un pequeño patio trasero, que es donde mejor se está (un poco de aire libre). Ahí estuvimos la segunda vez y, si el tiempo es agradable, la verdad es que se está de cine. Sólo hay aquí tres mesitas; dentro 10 o 12 más.
Servicio normal, sin prisas pero sin pausas. Camareros simpáticos y despreocupadillos. Sin agobios y atentos.
La comida: italiana, italiana: pasta y pizza. Pero pizzas sin cuartel, 35/40 tipos, rojas (con base de tomate), blancas, picantes... mil combinaciones. Buen surtido para elegir. Y el tamaño muy, muy importante.
La bebida: no presté atención a los vinos porque no me pareció que la oferta fuese interesante y la sed era importante. A por la cerveza. Un buen copón (pídase birra alla spina -las cañas de toda la vida). No era barata, pero muy bien tirada, muy bien de temperatura y muy rica. La segunda vez pedimos también cerveza.. mejor ir sobre seguro. Por cierto, tienen una variedad muy buena de las mismas.
No puntuo, en consecuencia, el servicio del vino.
Las pizzas elegidas: El día de la cena.. una cuatro quesos exquisita. Buen topping de quesos. Masa fina, finísima.. se quebraba con solo tocarla. Bien cocida -ni cruda ni quemada-. El ejemplo de lo que, a mi entender, tiene que ser esa pizza (9,5).
El día de la comida.. una pizza roja -una calzone, supercalzone más bien- de un poco menos de nivel que la cuatro quesos, pero muy buena también, con esos champiñones melosos y ese queso y york bien fundido. Y una blanca, la pizza rita -disculpadme que no me acuerde de los componentes-, pero creo recordar que la base era tomate natural champiñones y, sobre todo, berenjenas -muy rica, pero le faltaba ese puntín de tomate trabajado-
Puede ser que entre las 10 mejores pizzas que haya comido en Italia (y van unos cuantos viajes), evitando así engrudos que pasan por ese nombre pero que no dejan de ser suelas de zapatos (véase mi comentario del restaurante La rosa dei venti, cercano a éste).
Para quince euritos por persona la verdad es que no está nada, nada mal.
Un sitio de los que te son útiles por si quieres cenar tranquilo y sin agobios.. y, lógico, disfrutando de una de las magnifiencias con la que nos ha premiado a los mortales la cocina italiana: las pizzas auténticas, las de verdad.
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