Un oasis de paz, tranquilidad, buen gusto y "savoir faire". Lo conocí la semana anterior y no dudé en repetir. A pesar de estar lleno, senti la misma atención que el primer día.
El pan tostado y el pan con tomate, excelente. Nos trajeron un aceite del Ampurdan muy suave y otro de Baena, con mas carácter.
Comimos una ensalada de tomaqte de Montserrat con queso de cabra. En su punto con muy buen aceite y con el tomate sin haber pasado por el frigo, que hace que resalte su sabor.
Un refrito de arroz con sardinas, espectacular.
Unos garbanzos en su jugo con panceta iberica. Excelente.
Un "tall rodó" con salsa de ceps, cortado como un "roast beef". Bien a secas.
De postre, compartimos la ensaimada con crema quemada.
Para beber, un rosado fermentado en barrica, el Alma Tobia. Me sorprendió positivamente.
A 21,00 €.