Íbamos dos adultos y un niño. El menú del día nos pareció flojillo, así que pedimos la carta. No nos fiábamos de los platos de foie, trufas,.... Así que pedimos una pizza Nieves de jamón y queso (13,20€) y un plato al centro(povolone con pomo). La pizza buena (con tomate natural y jamón un poco rancio). El povolone consistía en masa de pizza al romero con queso asado en tortera de barro. Estaba bueno, pero nos supo mal que la camarera no nos supiera aconsejar mejor, ya que era muy parecido a la pizza (más de lo mismo). De postre un surtido (13,20€), que te ponen 4 tartas diferentes (una exageración, ya que pensábamos que sería un bacadito de los diferentes postres que preparan, de distintas texturas, no sólo tartas).
El café bastante malo. Sabía a requemado. El servicio normalito.