Ubicado en un sitio no muy común, dentro de un camping, rodeado de naturaleza, se encuentra este restaurante abierto hace pocos meses. Al frente de sus fogones está Cristina Bardaji, curtida en anteriores restaurantes extremeños. Para comer existe un menú del día a un precio muy económico de 18 euros aparte la carta. Nosotros optamos por probar el menú, de primero sopa catalana, ideal para el frío de esta época, consistente en un caldo con su carne y pan, mi mujer una muy lograda crema de garbanzo con boletus y huevo escalfado, excelente combinación. De segundos, un solomillo de cerdo ibérico con foeia muy sobresaliente al paladar de nuestra hija de 6 años, para mi brocheta de rape con gambas y verduritas. Optamos por un vino madrileño, Juliana de la Rosa, de Villa del Prado, uva merlot, ideal para la comida, a temperatura óptima, con buenas copas. Para mi hijos dos platos de chuletas a la brasa con ensalada (ricas, ricas). De postre, tiramisú casero, muy bueno, tartaleta de queso con mermelada de arandanos, muy golosa, helado de chicle y yogur de fresa muy bien presentado. En resumen, una buena elección diferente para un día de Sierra.
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