Con la segunda generación en la cocina, y en la sala la segunda y tercera generación con un trato cercano,amable y campechano ofrece una cocina sin complicaciones, carnes a la brasa, ensaladas muy variadas, tortillas, pescado del día....
Muy recomendable el chuletón de 1 Kg.
Hay que dejarse aconsejar por los platos del día que evidentemente varían en función del mercado.
Hacía tiempo que no acudía a este restaurante pues hasta este mes de septiembre cerraba los sábados al mediodía.
Pedimos una ensalada de rúcula con higos frescos aliñada con una buena vinagreta y una habitas baby salteadas con butifarra negra y jamón ibérico. Seguimos con pies de cerdo deshuesados y con bacalao guisado a la antigua con pasas y piñones.
Pan tostado caliente bien untado con tomate.
De postre media ración de tiramisú hecho en la casa.
Dos cafés.
Un tinto DO Empordà: Mas Pòlit 2009, servido a la temperatura correcta.
Resumiendo, local agradable, servicio amable, buena materia prima, precio razonable.
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