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Restaurante El Baret de Miquel Ruiz-cuiners en Denia
Restaurante El Baret de Miquel Ruiz-cuiners
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:

Añadir vino por copa

Precio desde:
17,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Cierra:
Domingo y lunes y mes de agosto
Nota de cata PRECIO MEDIO:
37 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
8.1
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
6.7
Comida COMIDA
9.0
Precio medio entorno ENTORNO
6.8
RCP CALIDAD-PRECIO
9.5
El restaurante El Baret de Miquel Ruiz-Cuiners, situado en Denia (Valencia), es un local sencillo y moderno donde comer tapas y tostas realizadas con ingredientes tradicionales que te sorprenderán.

el huevo mágico
bravas
pastissets
gamba y bleda
guiso
jamon de rape
los pastisets
coca y picanya
caramelos
bravas
buñuelos
tartar y horchata
interior tarta
postre
lomo
patatas a lo pobre
pulpo
maki
ensaladilla
pastisset
caramelos
figatell
pastisset
caramelos en el tendedero
papas aliñadas con salsa berberechos
sala del baret
"carta complementaria"
Buñuelo de Calabaza, Rabo de Toro y Salsa Curry
Mollejas de Cordero con Humus
Pepito de Ternera sin Pan
Tarta de manzana
Pericana
Pastisset
Pastís de poma (tarta de manzana)
Mollets amb bolets (Salmonetes con setas)
Figatells de sépia
Crujiente de Queso de Cabra, Ibérico y Frutos Secos
Crema de Arroz
pan con chocolate y aceite
Opiniones de El Baret de Miquel Ruiz-cuiners
OPINIONES
36

Viviendo a pocos quilómetros del baret, empezaba a ser un pecado no haberlo disfrutado todavía y no era por falta de ganas, sino de mesas. Dos intentos de reserva frustrados y por fin, a la tercera, mesa reservada!

Si tienes claro dónde vas, El baret de Miquel no te da más que alegrías y a nosotros ya nos habían avisado de qué nos íbamos a encontrar. Sillas de plástico o madera antiguas, cada mesa de su madre y su padre, la cristalería en mitad del comedor...y todo esto que podría restarle al entorno, a los 5 minutos ya lo aprecias como algo positivo y no os puedo dar ninguna explicación del porqué. Conclusión, estamos en un bar de pueblo con un servicio amabilísimo y cercano y con una cocina sorprendente.
Todos los platos nos gustaron mucho y lo que tiene más mérito, ninguno nos dejó indiferentes.

-“Pastisset” de foie micuit con boniato. Contraste dulce-salado muy bueno.

-Figatell de sepia. Imprescindible.

-Bonito envuelto de bacon en escabeche de verduras. El bonito perfecto y el escabeche muy fino.

-Coca de verduras con bacalao y melva.

-Tabulé con tiras de cordero. Nos encantó este plato. Un cordero especiado espectacular!

-Tarta de manzana . Versión de Miquel Ruiz con una copa de mistela.

La carta de vinos es corta y con vinos de perfil medio-bajo (en cuanto al precio) pero con referencias interesantes. Tomamos un Beryna 2010 en copas correctas. Nos la presentaron, la dieron a probar y sirvieron la primera copa.
Terminamos con café y gominolas, que alegraron enormemente a mi mujer, y un gintonic de Xoriguer que remató una excelente comida.

Por todo ello pagamos 34 euros por persona, una RCP extraordinaria. Tendremos que volver a probar el resto de la carta y los muchísimos platos que todos los días ofrece Miquel fuera de carta.

Podeis leer el resto de comentarios, que se lo han currado mucho esplicando los platos. Sólo deciros que es el mejor bar que se pueda encontrar en la Comunidad Valenciana.
Profesionales de estrella, sirviendo platos de estrella, en un entorno tranquilo, natural, simple, sin pretensiones, pero con mucho nivel de personas y de cocina.
De obligado paso si estás por Denia.
Comimos mucho y muy bien, cada plato mejora al anterior, es un parque de atracciones para la vista, el gusto, el olfato, y el tacto. El oido también lo cuida miquel con la selección de música que tienen en la cocina.
La carta de vinos es corta, pero llena de vinos interesantes y nada convencionales, como el local y el equipo de Miquel

Su apuesta es un bar que, como su propio nombre indica, es un bar… y de pueblo. Lo es porque el local tiene 100 años de historia como tal, porque no te cambia el plato, porque los aseos están en el patio de luces, porque el suelo es de terrazo, porque mantel y servilletas son de papel y porque hasta hay ruido de bar… Pero, señoras y señores, ¡¡¡qué Bar!!!

Pues bien, junto a su familia, ha cogido el bar centenario, ha dado una mano de pintura blanca, colocado su colección de sifones, amueblado con sillas y mesas regaladas, un toque de color aquí, una macetilla allí y ¡voilà! Ya tenemos el lugar donde comer. Sencillo pero agradable y cómodo. Curioso de ver.

Ahora bien, cuando pruebas sus platos, te das cuenta de que no estás en cualquier bar. Entonces aprecias que cada elaboración, por sencilla que sea, está ejecutada con la maestría de los mejores. Se deja ver su conocimiento de las técnicas culinarias y de la cocina mediterránea. Cocina y compra a diario. Procura aprovechar el producto de temporada. Le gusta que las verduras estén presentes en sus platos.

La cuestión es que te sirven los platos de siempre: como papas con berberechos, ensaladilla, croquetas, salazón con frutos secos o tarta de manzana. Sin embargo, todo está reinterpretado por Miquel. No es que “deconstruya”, no, es que lo presenta con toques creativos, con productos excelentes y con el justo toque de aceite o salsa.

Puri, su mujer, atiende las mesas con el saber hacer de quien ha estado en otro estrato. Su adaptación al nuevo enfoque del negocio, no le impide seguir el protocolo correcto en el servicio del vino. Eso sí, el vino se refresca (cuando se precisa) en una cubitera de plástico de colores, apoyada en una auxiliar caja de madera. La cristalería variada e irregular (en sintonía). La carta de vinos es corta pero con referencias interesantes y nada convencionales. El sobre coste del vino es moderado.

Con ganas de probar de todo un poco, quizá nos pasamos siendo dos. Los platos a compartir son generosos y bien podrían comer cuatro comensales. Pero bueno, nosotros éramos dos.

Probamos todo esto, acompañado de un fresco cava Joan Raventós Brut Nature:

Papas con salsa de berberechos por gentileza de la casa. Excelentes papas caseras con una ligera salsa de berberechos. Emulando la clásica combinación, propia de las bodegas sin cocina: papas y lata de berberechos.

Caramelo de hueva de atún. Presentado en un pequeño tendedero colgado de una pinza. El caramelo consiste en una avellana caramelizada rodeada del salazón, envuelto en papel de celofán a modo de caramelo. Original y curiosa presentación de esta buena combinación.

Bravas eco “El Baret”. Realmente no son patatas bravas, ya que no pican ni un ápice. Lo que sí son unas patatas muy bien fritas (crujientes por fuera y tiernas por dentro) acompañadas de un sofrito de tomate y una ligera salsa de alioli. Todo sabe “casero”.

Pastisset de hígado de pato con dulce de boniato. Entre dos crujientes y finas galletas, aderezadas con azúcar y canela, presenta el foie micuit con dulce de boniato. Esta combinación dulce con el foie-gras, es un guiño al recetario tradicional de los dulces típicos de Navidad, propios de la zona de La Marina y del Alcoià-Comtat.

Ensaladilla. Los ingredientes no estaban troceados como suele ser, se presenta con una patata entera central y el resto de ingredientes en piezas reconocibles. Me gustó, el toque de carlota encurtida.

Burrito de butifarra. Sobre una base de crema suave de pimiento apoya dos tortitas de maíz abiertas. En la primera capa la morcilla y en el segunda el guacamole, cubierto por una montaña de rúcula con unas tiras de cebolla encurtida. Efectista y muy bueno.

Croquetas de Fessols i Naps. De tamaño considerable y perfectamente fritas, nada aceitosas. El recuerdo al sabor inconfundible del famoso arroz de fessol i naps queda patente.

Figatell de Sepia. A modo de hamburguesa, ligada con miga de pan. Acompañaba una sabrosa salsa de aceite y ñora. Sencillamente delicioso.

Tarta de manzana. No es una tarta al uso. Entre dos finas láminas masa crujiente, coloca una combinación de manzana asada, crema de manzana, trocitos de manzana natural golden, ¿dulce de leche? y helado de vainilla. Resultado espectacular, goloso y fresco gracias a la combinación con el helado. Más que recomendable, es casi obligatorio. Y, como dijo Puri, parece que no pero cabe después de todo lo comido.

Dicen que “menos es más” y con Miquel se cumple esta máxima ya que consigue hacer lo que le gusta y vivir de ello, sin las complicaciones de negocios de mayor envergadura.


Post completo con fotos en: http://www.vinowine.es/restaurantes/la-vuelta-a-los-origenes-de-miquel-ruiz.html

Que Miquel Ruiz, ubicado desde hace año y medio en su nuevo “Baret” en pleno centro de Denia, es un hombre distinto, feliz y que realiza su cocina con la libertad de quien no tiene ni los pesos ni las ataduras de las guías, se comprueba al sentirse cómplice desde el minuto uno de sentarse en la mesa de su establecimiento y dejarse llevar por el torrente de inteligencia que desprende éste magnifico creador de mediterraneidades.

¿Quieres Paly Fodd? Pues dos gestos y deja las olivas rellenas de vermouth o los bombones de atún colgados con pinzas. ¿Quieres las nuevas tendencias del mundo de las pizzas, tipo Alajmo?, ahí tienes ese panecillo al vapor con una hermosa ensalada y elementos marinos.

Sabores de la tradición en la sopa de lentejas y erizo de mar, con una galleta de gambas y bleda. O las alcachofas con pescado azul, o el alioli sobre pan.

Cocina sin las apreturas de querer situarse en la cima de las guías. Aquí basta con llenar todos los días, pagar una cifra que oscila los 25/35€ y bebe vinos que hablan geografías cercanas. Un concepto que va más allá de la moda tramposa de los gastrobares, neotabernas y otras puñetas que se apuntan a la moda de la supervivencia.

En un antiguo bar, cocina abierta y servicio con sonrisa verdadero en el rostro. Todo traído del cercano mercado, fresco, vivo, y la técnica y el conocimiento desbordante de éste viajero de cocinas puesto al servicio del cliente. Pero no un cliente con aires de juez en páginas gastronómicas, sino cliente vecino, cliente de Denia, y los lunes visita de la hostelería cercana o lejana, que con los ojos abiertos viene a ver la felicidad de Miquel Ruiz y familia hecha cocina, con bromas, con profundidad, como si se tratara del discurso de un viejo pescador que senado a la orilla del mar nos cuenta los viajes de Ulises, que no son otros que sus viajes. Vengan a ver éste espectáculo. No hay nada igual. Ni parecido.

Ayer comí por recomendación de un amigo en este atípico lugar. Y digo atípico por el local (que se asemeja, como indica su nombre, a un bar de pueblo antiguo con su refrigerador de madera incluido) y por el servicio (se sigue un orden de mesa, lo que te advierten desde el principio).
Pero también es atípico por la comida, ya que, en realidad, se trata de comer a base de tapas olvidándonos del plato fuerte que parece necesario en toda comida. Las distinta tapas son singulares, tanto por su elaboración como por su concepto. Las destacaría todas, pero me encantaron las croquetas de fesols i naps, las distintas cocas y el tabule de cordero. Ahora bien, quede enamorado de los postres originales donde los hayan, hasta la tarta de manzana (de las mejores que he probado) es original y distinta.
Y por último destacar la agradables sorpresa del precio que me pareció bajo (22 €/persona y eramos 8).
Solo un pero: la escasa y floja carta de vinos, que además se sirven mal (caliente el vino tinto).
Muy recomendable, aunque es una experiencia distinta

No suelo “colgar” dos o más comentarios de un mismo restaurante. Lo he hecho en ocasiones, no voy a negarlo, pero no es lo habitual. Debe ser por ese temor a parecer que estoy “spameando” al local en cuestión. De hecho, he vuelto al baret de Miquel varias veces desde aquella primera visita y aquel primer comentario:

https://www.verema.com/restaurantes/70409-baret-miquel-ruiz-cuiners-denia/valoraciones/937406-paradojas-vida

Anoche cené allí de nuevo y, hoy sí, las ganas de compartir esa vivencia se anteponen a la costumbre antes citada. El local estaba completo, como siempre. Reserva efectuada telefónicamente el miércoles noche para dos personas. Siempre llena pero no es cierto aquello que comentaba alguien por aquí que se precisaba reservar con semanas de antelación. La sala ya se ha descrito en otros comentarios y solo añadiría que, aunque prácticamente los cambios son imperceptibles, cada vez se ve más acogedora y personal: flores frescas a la entrada, más libros, otra jaula… Se respira un ambiente de complicidad gastronómica entre el equipo (padre, madre e hijo, ahora ya lo sé, antes no) y los clientes, que escudriñan con discreción los platos que sirven en las mesas contiguas. Percibes en los demás el mismo disfrute que tú estás sintiendo con los ágapes que salen de cocina.

La carta incluye unas 10 o 12 preparaciones ya asentadas en el restaurante y unas sugerencias, cada vez más, fuera de ella. La eterna duda me invade: ¿Repetimos cosas conocidas y que tanto nos gustaron o probamos nuevas? Al final, creo que soy más de repetir y me lo reprocho a mí mismo, pero, ¿qué se le va a hacer? Tomamos:

- Pastisset de foie i moniato (3 euros la unidad): se trata de un pequeño sándwich de foie micuit entre galletas crujientes acompañado de una confitura densa de moniato que sirve a la vez como sustento del bocado en el plato, ya que se presentan de manera vertical. Aderezan el plato unos granos de sal en escamas. El foie de calidad. Delicioso.

- Figatell de sepia: excelso. Ya expliqué para quien lo desconozca en mi anterior comentario que el figatell es un embutido de carne fresca que se pasa por la plancha o la brasa antes de tomarlo. Aquí se sustituye la carne por sepia troceada y el resultado es espectacular. Se acompaña con una picada de ajo, perejil y almendra (?). Un diez. (FOTO)

- Burrito de butifarra: La butifarra se presenta entre las dos tortas (yo diría que de trigo, perdonen mi ignorancia) circulares, sin enrollar. El burrito va recubierto de un guacamole delicioso y corona el plato un cúmulo de hierbas frescas: rúcula, canónigo… con una vinagreta con cierto toque crujiente y dulzón. Otra delicia.

- Mollets amb bolets (salmonetes con setes): Plato elegido entre las sugerencias fuera de carta que no había probado y plato digno de estrella. Una creación magnífica y bien estructurada en todos los aspectos: presentación, sabores… Cubre el fondo de la fuente rectangular una crema de setas con sabor familiar pero que no alcanzo reconocer. ¿Oporto tal vez? ¿Calvados? Está potente. Después un mezclum de setas frescas cocinadas con maestría y el ensamblaje acertado de unos piñones super gustosos. Sobre ellas, cuatro lomitos de salmonete totalmente desespinados y con el punto exacto de cocción. Adornan y complementan el plato unos tirabeques también muy sabrosos que están de vicio. Desconocía este producto y me ha encantado. El resultado final: otro plato digno de admirar. (FOTO).

- Tabulé y tira de cordero: deliciosa combinación de la sémola con las verduras y una "corteza" que la recubre hecha a base de carne de cordero de sabor acertado y de ternura exquisita. Muy bien concebidos los toques con granos de uva y gajos de pepino.

- Tarta de manzana: Nada que ver con las presentaciones tradicionales. Se sirven dos crujientes circulares de gran tamaño y, entre ellos, la mezcla de la crema, helado y la manzana troceada. Está de vicio. Ración exageradamente generosa. (FOTO)

Tomamos dos cañas mientras concretábamos la comanda y después dos copas de vino tinto yo y una botella de agua mi acompañante. Café (de nivel, delicioso) y café bombón para cerrar una cena fantástica.

En resumen. Jamás me ha decepcionado ni creo que llegue a hacerlo. Es más, siempre supone una auténtica gozada llegar y ponerse en manos de Miquel y su familia. Se les ve a todos como pez en el agua con esta propuesta peculiar, sencilla, familiar, cercana… Les deseo y me deseo a mi mismo que les vaya bien por muchos años.

  • Pastís de poma (tarta de manzana)

    Pastís de poma (tarta de manzana)

  • Mollets amb bolets (Salmonetes con setas)

    Mollets amb bolets (Salmonetes con setas)

  • Figatells de sépia

    Figatells de sépia

es un bar que para si quisieran muchos "gastroleches".bueno como tenia que ir a comprar unas pasas al pueblo de jesus pobre a proveche para reservar mesa en el baret,como mis amigos cada vez estan mas carrozas y comodones no quieren hacer desplazamientos,se lo dije a mi sobrino y alla que nos fuimos.lo que bebimos;la guerrilla gewurztraminer y vaya que lo era,15E,olivas al vermut,dos olivas gigantes rellenas de un concentrado de vermut,original.0'50.ensalada de higos chumbos con caballa y bacalao marinaditos,buena,7'50,dos caramelos de hueva de atun con avellana presentados en un colgador como en la salita,bueno,3e dos pastelitos de mi cuit con boniato buenos 6e.dos croquetas enormes y buenisimas de fesols y naps o sea con el sabor extraordinario de este tipo de arroz,muy buenas 3e berenjena a la brasa con turron de piñones y bonito,bueno 6'50.pulpo estilo la barca;dos trozos de pulpo con pure de patata con un caldito fenomeno.bueno 8'50.coca de verduras con melva.buena,7e;postre una tarta de manzana circular con helado un par de cremas dulces y trozos de manzana verde acida,muy buena y enorme,5'50.otro postre tambien enorme a tamaño me refiero pero tambien a calidad,era dos tostas de pan muy fino con una especie de mousse pero de consistencia compacta con sal maldon y aceite,muy bueno.5'50.un gintonic de bombay saphire y un agua mineral con gas par ayudar a digerir. 6 el gint.y 1'50 el agua. pocas ginebras a elegir,las clasicas de un bar y carta de vinos corta pero suficiente.serv.de vino,lo abren dan aprobar y luego te lo sirves tu mismo,a mi eso me da igual.pd.veo que hay mucha polemica con maralba pues ahora cuando se vaya el calor ire para hacer de juez,salomonico o no.saludos.

Aprovechando una incursión dominguera por la zona de Denia fuimos a comer a El Baret motivados por los comentarios de Verema. Reserva previa.

Separado unos metros de la zona más bulliciosa, aparece en una esquina un local sin casi anuncio ni rótulo ostensible. Al entrar, espacio abierto, luz, claridad, techos altos, cocina a la vista… transmite que aquí hay lo que se ve.
Reformado lo justo, rústico regional, con guiños continuos al pasado reciente y decoración a la par.

Carta a base de tapas que compartir al centro y sugerencias fuera de ella que, en este caso, no huelen desde luego a “gato encerrado”. Al tema:

Caramelos de Huevas de Atún y Avellana. Tendidos en un cordel con pinzas a modo de ropa y dentro de un envoltorio de papel de caramelo clásico, aparece un gran salazón enrollando un corazón de avellana con una cobertura crujiente. Buen conjunto.

“Pastissets” de Hígado de Pato con Boniato. Emparedado entre dos finas galletas ligeramente espolvoreadas con azúcar y canela se encuentra el paté acompañado de una pasta de boniato de tremenda elaboración. Contraste sin estridencias. Grande.

Crujiente de Queso de Cabra, Ibérico y Frutos Secos. Se trata de una ensalada con buena base de verde dominando la escarola que cubre una buena rodaja de queso de rulo con la superficie crujiente y tostada. Se acompaña de pequeños taquitos de lomo de gran sabor y nueces. Coronando un crujiente a modo de finas tiras de papel. Sabrosa y saciante. (adjunto foto)

Caballa en Escabeche con Helado de Tomate, Pan y Anchoa. Buena pieza escabechada, ligeramente marcada y cubierta por la crema densa y fría de intenso sabor creando una magnífica combinación.

Como postre compartimos la Crema de Arroz, servida en una fuente individual, sobre la base de la crema líquida de arroz con esencia de jazmín quizá, quedaban centrados una buena bola de leche merengada encima de una crema de fruta de la pasión, se acompañaban pequeños trozos de bollo dulce y de apio como contraste. Interesante y gran colofón. (adjunto foto)

Para beber calmamos la sed y el calor con bendita cerveza, cuatro dobles de barril.

Servicio atento, familiar, predispuesto, cercano… de los que inspiran confianza. En cuanto a vajilla, cristalería, cubiertos y demás todo correcto, a su nivel, no engaña.

No conocía la cocina de Miquel Ruiz, he leído con posterioridad su periplo, bagaje y diversas teorías acerca de las motivaciones de su actual empresa. Desconozco si serán ciertas o no. De lo que sí que puedo hablar es sobre lo que nos transmitió que no fue otra cosa que personalidad, sencillez, sinceridad, confianza, modestia… sensaciones agradables que te hacen concluir que se trata de un conjunto genuino y al que le aplicas la mejor intención cuando sales por la puerta: “volveré “.

Ojo! Es un bar… pero qué bar!

  • Crema de Arroz

    Crema de Arroz

  • Crujiente de Queso de Cabra, Ibérico y Frutos Secos

    Crujiente de Queso de Cabra, Ibérico y Frutos Secos

Sorprende que en un bar tan sencillo ,el nivel de la cocina sea igual o superior que en un restaurante de estrella michelin,despues tuvimos el gusto de conocer a miguel ruiz y su estupenda familia los cuales se nota que disfrutan de su profesion,solo le pongo un pero,que nos pille lejos de valencia de todas formas volveremos pronto ,sorprende como se puede comer muy muy bien a un precio que ya no se ve por ahi,cualquier plato os sorprendera,mi puntuacion es un 10 por que no hay mas,
FELICIDADES A MIGUEL Y FAMILIA DE CRIS Y JOSE DE VALENCIA

Coincidiendo con todos los comentarios anteriores la apuesta de Miquel en su baret, es un ejemplo a seguir en la restauración, no solo por su concepto de no abusar con el precio de los platos ( el cliente local será un asiduo y el visitante de paso lo recordará y recomendará ) sino por dar la mayor importancia al producto sin perder un ápice de creatividad.
Local pequeño y con un cierto encanto de casa de pueblo, se mantiene la antigua estructura de baret en los detalles.
Carta con platos creativos y otros tantos que te sugieren fuera de la carta. Compartimos cinco, algunos ya citados en los comentarios anteriores, añadiré los magníficos boquerones sobre algas.
Bebimos cervezas para refrescarnos y luego nos decidimos por un albariño, Tabla de sumar(15€). Magníficos postres, Chocolate con pan y aceite, asi como las fresas con leche merengada.
Salimos contando todo a menos de 25 € por persona. Hay que reservar.

  • pan con chocolate y aceite

    pan con chocolate y aceite

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