local moderno, bien situado y con una oferta interesante que hace honor a su nombre....
tapas, platillos y los tan de moda ahora gin tonics.
es un local pequeño, con terraza partida por la mitad por la salida de un parking y una barra que no facilita la movilidad interior.
falta mencionar una bodega impresionante, tratándose de un local informal (en el sentido sano de la palabra) y de espirítu "modernillo".
la relación calidad precio es correcta, no diría que espectacular, pues los precios no son especialmente bajos, aunque sí que ofrece una calidad interesante que justifica que el precio no sea de derribo.
cantidades correctas y buenas materias primas.
lo accesorio, para algunos, es casi inexistente....
copas decentes, pero sin mantelería ni loza ni cubertería que merezca mención...
el servicio del vino es demasiado básico y más aún al acompañar a la bodega que acompaña...
no hay interés en darle demasiado bombo y, valga la redundancia, platillo....
conocen el tema, disfrutan mostrándolo, y si uno adopta la posición de alumno interesado o colega sumiso, la relación es encantadora.
el trato es correcto, con el colegueo inevitable en este modelo de negocio, y lo convierte en interesante.
recomendable para comer decente, sin que parezca que eres muy tiquis....
volveremos.
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